11 de febrero de 2017

Argentina: Cuatro décadas de usura


"En Argentina, la banca internacional a través de sus operarios tecnócratas, intelectuales, políticos profesionales y periodistas– ha colocado a la población en una trampa para que la misma nunca pueda salir y viva esclavizada y humillada" 


Argentinos, despojados de sus riquezas; por Pablo Peker*
9 de febrero de 2017

Argentina está padeciendo un sistema de saqueo, exacción y confiscación con el consecuente empobrecimiento de los argentinos cuyo principal combustible es la pretendida o mal llamada deuda externa que no es otra cosa que una estafa colosal comprobada en sede judicial. Deuda que se constituye en una poderosa arma parasitando y dejando exangüe a la nación Argentina ya que responde a los fines de la Plutocracia Internacional realmente existente.

La Argentina lleva cuatro décadas fuertemente esclavizada por la estafa llamada deuda externa, parte de la cual ni siquiera llegó a nuestro país.

Nos hicieron creer que la riqueza de un país está principalmente en endeudarse con la banca internacional y que la culpa de las asimetrías socio/económicas en el orden interno es solamente de determinados sectores de la población local.

Para cumplimentar con pagos del servicio de la deuda, el estado nacional oficia el papel de recaudador, aumentando exorbitantemente la presión impositiva sobre la población en general y ensanchándose la cantidad de contribuyentes. Durante muchos años, a la par de una inflación creciente, las escalas de los contribuyentes permanecieron intactas y luego levemente fueron actualizadas, siendo un ejemplo notorio de ello el caso de los Autónomos.

Decíamos que con el sistema de endeudamiento y pago puntuales de intereses el pueblo argentino sufre el aumento de lo impositivo, generando ello el incremento de la miseria y el sufrimiento en los sectores más postergados de la sociedad argentina ya que millones de compatriotas que subsisten en la economía informal también son alcanzados por los tentáculos de exacción compulsiva del sistema. En efecto, los confiscados impositivos al ver disminuida su capacidad económica y poder adquisitivo, inyectan menor cantidad de dinero en la economía informal. Sumado a ello la existencia real de la tasa de interés como factor inflacionario configurando mecánicas bien conjugadas entre sí para pauperizar profundamente y convertirlos en parias existenciales a dichas personas .

No conforme con ello, la administración Macri/Cambiemos dispuso recientemente que los bancos utilicen parte del ahorro de los argentinos para comprar bonos de deuda soberana argentina, sufriendo los ciudadanos el aumento de la inexistencia de las obligaciones del estado. Aquellos cada vez más van perdiendo derechos y beneficios que el estado debería darles por mandato constitucional.

En Argentina, la banca internacional a través de sus operarios -tecnócratas, intelectuales, políticos profesionales y periodistas – ha colocado a la población en una trampa para que la misma nunca pueda salir y viva esclavizada y humillada.

Innúmeros estudios socio/económicos/demográficos demuestran lo asertivo de lo aquí expuesto.

El sistema parasitario se fortalece, al tiempo que debilita a los argentinos; es un método de esclavitud moderno avanzado que nos obliga a trabajar para el opresor y entregarle mansamente nuestras riquezas reales a cambio de nada. Mientras más demoremos en terminar con la parasitosis que nos enferma más débiles estaremos para lograrlo y más fortalecemos al parásito opresor.

Por ello y ante semejante engaño y monstruosidad operantes, los argentinos de alma y corazón tienen que concienciar con la verdad y claridad necesarias sabiendo que dicha lucha es principalmente espiritual porque es el Bien Común Patrio contra el individualismo más bestial, signado por el egoísmo y la codicia. En otras palabas, se da la pugna entre el interés nacional y el interés de la élite globalizadora. La Argentina Libre, Justa y Soberana contra Mammón.

Por lo tanto, la victoria del pueblo que se piensa y se siente argentino sólo se dará empleando la verdad y el amor y optando por el Señor correcto ya que en las Sagradas Escrituras está que no se puede servir a dos señores. *

 





* - Mateo 6:24
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*Pablo Peker, es argentino, padre de familia y publicitario.

Fuente:  ncn Noticias Congreso Nacional

7 de febrero de 2017

El Banco Central no defiende el peso, sino el dólar



Héctor Giuliano

Deuda externa y dolar barato
Por Héctor GIULIANO (28.1.2017)


El Banco Central no defiende el valor del Peso sino el valor del Dólar; y lo hace para sostener la política de endeudamiento externo del gobierno Macri.

Existe una correlación fáctica entre pago de servicios de la deuda externa y retraso cambiario en la Argentina.

Tanto la anterior administración Kirchner como la actual Macri – en línea con los antecedentes clásicos del Proceso bajo la gestión Martínez de Hoz y de la convertibilidad menemista de la década del ´90 – practicaron y practican la política de atraso del tipo de cambio como garantía de pago de servicios de la deuda vigente y de los servicios adicionales a pagar por la nueva ola de endeudamiento externo en curso.

Este procedimiento deriva del hecho fundamental que el Estado recauda sus tributos básicamente en pesos pero tiene que convertir esos pesos a dólares u otras monedas extranjeras para cubrir los servicios financieros de la deuda externa del país, por lo que le conviene y necesita mantener dicho retraso cambiario para poder comprar más dólares con la misma cantidad de pesos recaudados.

Caso contrario – si el gobierno produjese una devaluación significativa de la moneda nacional – no sólo tendría que afrontar una mayor carga de intereses, medidos en pesos, sino que además vería frustrada la posibilidad de seguir ofreciendo colocaciones de deuda en divisas.

La Argentina – como lo hemos señalado infinidad de veces – no paga un centavo de capital por amortización de su deuda pública sino que renueva o refinancia la totalidad de sus vencimientos de principal o capital y además toma deuda adicional, esto es, paga deuda con deuda y agrega más obligaciones en forma permanente.

Tal procedimiento se inscribe institucionalmente en un sistema de deuda perpetua ya que las obligaciones que le caen al Estado tienen que ser inexorablemente refinanciadas por falta de capacidad de repago.

Lo que sí se paga – y en ello reside el gran negocio de los bancos y/o inversores financieros prestamistas – son los intereses de la deuda, que están creciendo a un ritmo superior al del stock de capital de la deuda.

Este año – como ya lo hemos explicado en varios trabajos anteriores – según el Presupuesto 2017 (Ley 27.341) los vencimientos de capital suman 58.200 MD[1] y se prevé la colocación de nueva deuda por 96.400 MD, es decir, que se autoriza el aumento de la deuda del Estado Central en 38.200 MD durante el ejercicio.

El total de este endeudamiento del año por 1.727.200 M$ (= 96.400 MD), equivale así en la práctica al 73 % del Gasto Público, que es de 2.363.600 M$ (= 131.900 MD).

Y tal proceso es institucional y perpetuo para la Argentina porque la deuda constituye hoy la principal fuente de financiamiento del Estado utilizada para cubrir el Déficit Fiscal que a su vez deriva de un Gasto Público que está determinado en gran medida por los servicios de dicha deuda.

El principal destino de esta política de endeudamiento público es la refinanciación de deuda – vía novaciones sistemáticas de las obligaciones con el mismo acreedor y/o con terceros – y la asunción de nueva deuda para sostener las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) y, consecuentemente, el tipo de cambio al que se valúan dichas reservas.

La paridad cambiaria contra otras monedas – esencialmente, el dólar – es la variable clave de este mecanismo de endeudamiento fiscal porque en la medida que la devaluación del peso sea mayor que la inflación interna la garantía de pago de los servicios de intereses – que es, repetimos, lo único que se paga en efectivo – será superior en materia de deuda externa.

El cumplimiento de esta regla deviene indispensable a la administración Macri para sostener su política de gobernar con deuda; y así se dio durante el año 2016, en que la devaluación del peso fue de un 22 % (21.9 = 15.89 al 31.12.16 / 13.04 $/US$ al 31.12.15) mientras que la inflación del ejercicio fue casi el doble: 40.8 %.[2]

Es importante observar que para sostener esta política de retraso cambiario – como garantía de pago de los servicios de la deuda externa – el BCRA, bajo la dirección de Federico Sturzenegger, mantiene una política de altas tasas de interés que hasta la fecha ha tenido como consecuencia desatar un proceso de estanflación en la Argentina (estancamiento con inflación):


  1. Con el argumento de la lucha anti-inflacionaria el BCRA sostiene tasas elevadas de interés soslayando que la tasa de interés también es un factor de inflación, que se traslada al sistema de precios a través del costo financiero de las empresas.
  2. Esta política, empero – como se ve a través de los indicadores del primer año de gestión del gobierno Macri – no ha dado resultados prácticos en materia de inflación. [3]
  3. Sí ha provocado, en cambio, caída de los salarios/jubilaciones reales – castigados económica y financieramente por la inflación – recesión y desempleo, así como aumento adicional de la Pobreza/Indigencia existente en el país.
  4. Por el contrario, la combinación de altas tasas de interés domésticas con atraso cambiario ha favorecido y estimulado el negocio financiero de capitales especulativos o golondrina, agravado con la eliminación de los plazos de salida de dichos capitales.
  5. La altísima rentabilidad comparativa por arbitraje entre estas elevadas tasas de interés locales y la estabilidad del dólar con atraso cambiario (una suerte de retraso vía neo-convertibilidad por banda cambiaria) se convirtió así paralelamente en un des-estímulo a las inversiones.
Paradójicamente, el presidente Macri pide inversiones productivas al empresariado, y particularmente Inversiones Extranjeras Directas (IED), mientras su política financiera crea las condiciones inversas para ese tipo de inversiones.

Y tal proceso es, a su vez, una resultante de su política de gobernar con deuda, que requiere poder pagar escrupulosamente los servicios de intereses de la deuda en moneda extranjera ofreciendo como garantía de pago el mantenimiento de un atraso cambiario.

Se da así el hecho notable que, en la práctica, el BCRA no defiende el valor del peso – carcomido por la inflación interna – sino el valor del dólar (como garantía de posibilidad de pago de los intereses); y ello, como requisito fáctico para poder sostener su política de mayor endeudamiento externo.[4]

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[1] Las siglas MD/M$ indican Millones de Dólares/Pesos respectivamente y las cifras se expresan siempre con redondeo, de modo que pueden existir mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos. Los importes se consignan además, en la mayoría de los casos, por totales con equivalencia monetaria (pesos/dólares).

[2] Todas las cifras del presente trabajo están tomadas de datos oficiales provenientes del BCRA y del Ministerio de la Deuda Pública (denominado oficialmente Ministerio de Finanzas) y/o de los informes internos – también basados en los números oficiales – de la Fundación Buenos Aires XXI (que dirige el Dr. Juan Carlos Vacarezza): Informe Monetario/Análisis del Estado Patrimonial del BCRA (a cargo del Dr. Carlos Ragonesi) e Informe de Inflación (a cargo del Dr. Jorge Putica).

[3] Estrictamente hablando y a la luz de los hechos la política anti-inflacionaria del BCRA ha fracasado hasta la fecha, pudiéndose argumentar en su descargo sólo expectativas de baja y una muy reciente desaceleración del aumento de los precios, desaceleración que deviene relativa porque parte de la base de porcentajes elevados producidos bajo la propia administración Macri.

[4] Las reservas internacionales del BCRA se encuentran actualmente en niveles artificialmente elevados: eran de 25.600 MD a fin de 2015 y aumentaron unos 13.200 MD durante el año, llegando a 38.800 MD al 31.12.2016; y alcanzando hoy el nivel de 46.600 MD (al 27.1.2016)

Pero decimos que se trata de reservas artificialmente altas porque no son reservas propias sino sostenidas por deuda cuasi-fiscal del BCRA: 15.500 MD de encajes bancarios en moneda extranjera y 11.900 MD de Otros Pasivos (subtotal 27.400 MD), a lo que debe agregarse el extraordinario stock de Lebac por 700.000 M$ (698.400 = 44.100 MD), que el Banco mantiene pagando elevadas tasas de interés para evitar que esos fondos vayan al dólar y terminen mermando las reservas y aumentando así el tipo de cambio.

Más aún, gran parte de las divisas que constituyen las reservas del BCRA provienen no solamente de deudas propias sino también de deudas por préstamos externos no utilizados recibidos por el Tesoro Nacional (e incluso por las provincias y empresas del Estado, como YPF), que fueron otorgados por bancos comerciales y organismos financieros internacionales, así como de las fuertes colocaciones de bonos en moneda extranjera que se han venido produciendo.

Fuente: argentinavorticegeopoliticomundial

26 de noviembre de 2016

Deuda CABA



Deuda CABA: “Macri ya hizo en la Ciudad lo que está haciendo en el país”
23 de noviembre de 2016

Informe “Endeudamiento en la Ciudad de Buenos Aires”, elaborado por Claudio Lozano junto a Jaime Farji y la Mesa de Coyuntura Ciudad de Bs. As. del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, en el que se analiza el gasto previsto por el Presupuesto 2017 para la Ciudad y se concluye que el cuadro deficitario será de 6.175 millones de pesos.

En el informe, Lozano sostiene según los datos relevados que “el proyecto de Presupuesto para la Ciudad de Buenos Aires en 2017 prevé un gasto primario de $171.818 millones, financiado por recursos totales de $172.047,6 millones. El pago de intereses de la deuda, calculado en $6.404 millones, completa un cuadro deficitario de $6.175,4 millones.

Además, durante 2017 hay vencimientos de deuda por $10.944,6 millones; completando un rojo total de $17.120 millones.  

La fuente prevista para hacerle frente es un nuevo endeudamiento por $16.175; que se completa  bajo la línea con una caída de $945 millones en la Inversión Financiera neta.

Es bueno precisar frente a la situación descripta, que todo el déficit de las cuentas públicas de la ciudad tiene que ver con intereses y amortización de deuda. Si no fuera por la deuda, las cuentas de la Ciudad de Buenos Aires estarían en equilibrio. Por otra parte y tal cual consignáramos, la ciudad se endeuda en el presupuesto 2017 para pagar deuda. Deuda nueva para pagar deuda vieja”.


Fuente: IPyPP

1 de noviembre de 2016

Los dueños del mundo


Hay un hecho que debe preocupar a todos los ciudadanos del mundo: el desplazamiento del poder de los estados-nación hacia el de unos pocos conglomerados financieros que operan a nivel global.

el 1% más rico controla más de la mitad
de la riqueza del mundo


Dónde está hoy el poder en el mundo
Leonardo Boff

Especial para HDC

Hay un hecho que debe preocupar a todos los ciudadanos del mundo: el desplazamiento del poder de los estados-nación hacia el de unos pocos conglomerados financieros que operan a nivel global, cuyo poder es mayor que el de cualquiera de los Estados tomados individualmente. Estos realmente detentan el poder real en todas sus ramas: financiera, política, tecnológica, comercial, medios de comunicación y militar.

Este hecho ha sido estudiado y seguido por uno de nuestros mejores economistas, profesor del posgrado de la PUC-SP con amplia experiencia internacional: Ladislau Dowbor. Dos estudios de su autoría resumen la vasta literatura sobre el tema: “La red de poder corporativo mundial” y, el más reciente, de septiembre de 2016: “Gobierno corporativo: el poder caótico de los gigantes financieros”.

Es difícil condensar el cúmulo de informaciones que parece aterrador. Dowbor sintetiza: “el poder mundial realmente existente está en gran parte en manos de gigantes que nadie eligió, y sobre los cuales cada vez hay menos control. Son billones de dólares en manos de grupos privados cuyo campo de acción es el planeta, mientras que las capacidades de regulación global van a gatas. Investigaciones recientes muestran que 147 grupos controlan el 40 por ciento del sistema corporativo mundial, siendo el 75% de ellos, bancos. Cada uno de los 29 gigantes financieros genera un promedio de 1,8 billones de dólares, más que el PIB de Brasil, octava potencia económica mundial. El poder ahora se ha desplazado radicalmente” (cf. Gobierno corporativo, op. cit).

Además de la literatura específica, Dowbor refiere los datos de dos grandes instituciones que sistemáticamente a lo largo de los años se ocupan de los mecanismos de los gigantes corporativos: el Instituto Federal Suizo de Investigación Tecnológica (rivaliza con el famoso MIT de EE.UU.) y el Credit Suisse, el banco que dirige las grandes fortunas del mundo y, por lo tanto, sabe de estas cosas.

Los datos presentados por estas fuentes son sorprendentes: el 1% más rico controla más de la mitad de la riqueza del mundo. 62 familias tienen un patrimonio igual al de la mitad más pobre de la población de la Tierra. 16 grupos controlan casi todo el comercio de materias primas (cereales, minerales, energía, tierra y agua). Debido a que toda la comida obedece las leyes del mercado, sus precios suben y bajan a merced de la especulación, quitando a vastas poblaciones pobres el derecho a tener acceso a una alimentación suficiente y saludable.

Los 29 gigantes planetarios, de los cuales el 75% son bancos, empezando por el Bank of America y terminando con el Deutsche Bank, son considerados “sistémicamente importantes”, pues su eventual quiebra (no olvidemos que el más grande, los Lehamn Brothers de América del Norte, se declaró en quiebra) llevaría a todo el sistema al abismo o muy cerca, con consecuencias nefastas para toda la humanidad. Lo más grave es que no hay regulación para su funcionamiento, ni puede haberla, porque las regulaciones son siempre nacionales y ellos actúan planetariamente. No hay todavía una gobernanza mundial que cuide no sólo de las finanzas, sino del destino social y ecológico de la vida y del propio sistema-Tierra.

Nuestros conceptos se evaporan cuando, nos recuerda Dowbor, se lee en la portada de The Economist que la facturación de la empresa Black Rock es de 14 billones de dólares (el PBI de los EE.UU. es de 15 billones de dólares). Estos gigantes planetarios manejan alrededor de 50 billones de dólares, el equivalente a la deuda pública total del planeta. Lo importante es conocer su propósito y su lógica: buscan simplemente ganancias ilimitadas. Una compañía de alimentos compra una mina sin ningún tipo de experiencia en el ramo, sólo porque da beneficios. No hay ningún sentido humanitario, como tomar una pequeña porción de las ganancias para un fondo contra el hambre o para disminuir la mortalidad infantil. Para ellos, eso es tarea del Estado y no para los accionistas.

Por estas razones entendemos la iracundia sagrada del papa Francisco contra un sistema que sólo quiere acumular a costa de la pobreza de las grandes mayorías y de la degradación de la naturaleza. Una economía, dice, “que está centrada en el dios dinero y no en la persona: éste es el terrorismo fundamental contra toda la humanidad”. En su encíclica ecológica lo llama un sistema anti-vida y con tendencia suicida (nº 55).

Ese sistema es homicida, biocida, ecocida y geocida. ¿Cómo puede prosperar tal inhumanidad en la faz de la Tierra y todavía decir que no hay alternativa (TINA = There Is No Alternative)? La vida es sagrada. Y cuando es sistemáticamente agredida, llegará el día en que puede tomar represalias destruyendo a quien la quiere destruir. Este sistema está buscando su propio fin trágico. Ojalá la especie humana sobreviva.        

Fuente: HDC

25 de octubre de 2016

Volverán las oscuras golondrinas...

25.10.2016 / En declaraciones a El Economista:

Wall Street: "Argentina está recibiendo sólo inversiones golondrina, lo que llueve es endeudamiento"

... y después vendrán los buitres

El economista y jefe de BCP Securities alertó por la deuda que contrae el Ejecutivo y sostuvo que los dólares que llegan son únicamente para aprovechar las altas tasas de interés. Indicó que no hay regímenes fiscales especiales para la inversión directa.

Walter Molano, economista jefe de BCP Securities, hombre de Wall Street, y conocedor de la Argentina, sostuvo que el país sólo está recibiendo "inversiones golondrina" que "vienen para aprovechar las tasas de 25 por ciento en moneda local para irse rápidamente si algo no les gusta".

Molano señaló que se trata de "inversión de portafolio, es decir, bonos y acciones" ya que Argentina "captó la mitad de todo lo que llegó a América Latina" en fondos de ese tipo. Sin embargo advirtió que “en inversión directa la imagen es muy distinta”. “Brasil captó 75 mil millones de dólares en lo que va de 2016 y Argentina, como decía, apenas dos mil millones de dólares", afirmó.

Por su parte Molano apuntó contra las declaraciones de funcionarios macristas y dijo: “El otro día, un ministro dijo que está lloviendo inversión. No, está lloviendo el endeudamiento". En este sentido sostuvo que "alguien que va a poner ladrillos en el país para recuperar eso en 20 años se asusta" pero "no pasa lo mismo con las inversiones golondrina que vienen a aprovechar las tasas de interés de 25% en moneda local".                       

En declaraciones al diario El Economista, el ejecutivo explicó que en el país "no hay regímenes fiscales especiales para la inversión directa, como en Colombia". "La otra cuestión, y que tiene menos que ver con el Gobierno, es que el inversor global aún sigue preocupado de regresar a lo anterior, y eso asusta. Uno ve el kirchnerismo y observa que hace declaraciones, manifestaciones y se mantiene activo, así como también cae el apoyo hacia el Gobierno", explicó.


25 de agosto de 2016

Al fondo, a la derecha


"El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta" 
Prov.  22:7

Mientras espera la lluvia de inversiones ...

EL QUANTUM DE LA DEUDA MACRI

Por Héctor GIULIANO
(13.8.2016)

Es muy probable que el gobierno Macri logre batir este año récords históricos de endeudamiento público, externo e interno:

  1. El Presupuesto 2016 – Ley 27.198 (aprobada a fines de Octubre del año pasado) – autorizaba originalmente un aumento del stock de deuda de 247.500 M$, equivalente (≡) a 23.400 MD (*), al tipo de cambio de 10.60 $/US$ - durante el ejercicio (tomando como base un Déficit Fiscal de 97.700 M$ (≡ 9.200 MD).
  2. La Ley 27.249 (del 1.4 del corriente año) autorizó un endeudamiento adicional por 12.500 MD para pagar los acuerdos con la mayoría de los holdouts (los tenedores de bonos que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010).
  3. Con esto, el incremento anual de la Deuda Pública se iría este año prácticamente a 36.000 MD (35.900).
  4. Pero a este subtotal falta agregar el aumento del déficit fiscal excedente previsto actualmente para el 2016, que se proyecta – según diversas estimaciones - entre 360 y 400.000 M$ (≡ 24 y 26.700 MD, al nuevo tipo de cambio de unos 15 $/US$). El saldo acumulado del déficit al fin del primer semestre de este año era de 133.200 M$ y las perspectivas son fuertemente crecientes para el segundo.
  5. Restando el déficit original previsto – los 9.200 MD - a los nuevos totales calculados para el 2016, quedaría un saldo neto de aumento entre 14.800 y 17.500 MD: un promedio de 16.200 MD más de deuda.
  6. Con lo que el total de aumento de la Deuda Pública llegaría a unos 52.000 MD o más.
  7. Y a esto habría que agregarle la cuota parte de endeudamiento que debiera corresponder a la cobertura del mayor déficit fiscal registrado en el 2015, que fue de unos 232.400 M$ - 49.600 M$ originalmente previsto (Ley 27.008) contra  282.000 M$ real según la ejecución presupuestaria (incluyendo 57.000 M$ de la Deuda Flotante) – una suma que no se sabe en qué medida es cubierta con deuda emitida este año; con lo que la cifra final del aumento de la deuda en el 2016 pudiera añadir otros 10-15.000 MD.


Tal el cuadro de situación del aumento de stock de la deuda pública que se produciría durante el corriente ejercicio.

Y todo esto, como deuda en cabeza sólo de la Administración Central, sin contar con el fortísimo aumento de deuda que paralelamente se está produciendo a través del Banco Central (BCRA)  y del conjunto de las provincias (incluyendo la CABA-Ciudad Autónoma de Buenos Aires):

  • En lo que respecta al BCRA, su deuda cuasi-fiscal al 31.7 pasado era de 71.600 MD (en moneda extranjera y en pesos), producto de sumar los tres grandes rubros del Pasivo: 12.300 MD por encajes bancarios en dólares, 15.900 MD por Otros Pasivos (Swap de China y préstamos de otros bancos centrales) y 43.400 MD por Lebac/Nobac. La deuda por estos mismos rubros al 31.12.2015 era de 53.400 MD (10.700 + 10.600 + 32.100 respectivamente), por lo que el aumento de los pasivos del BCRA en los 7 meses del 2016 de la administración Macri fue de 18.200 MD (de los que poco más de la mitad corresponden hoy a la masa de Lebac en pesos, que si no sigue remunerada a las altas tasas de interés actuales se correría hacia el dólar). 
  • En lo que toca a las provincias, el Ministerio de Economía (MECON, hoy Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas) no tiene información actualizada sobre la deuda pública consolidada, que al 30.9.2015 – última información disponible – era de 206.700 M$ (≡ 22.000 MD), sin deuda flotante ni contingente. No se tienen todavía los datos a fin del año pasado pero recientemente el ministro Prat Gay habló frente a los gobernadores de un déficit global de los estados provinciales de 95.000 M$ (≡ 6.300 MD) al cierre del ejercicio 2015, una diferencia que tiene que cubrirse con endeudamiento. En lo que va del año, las provincias ya habrían tomado deudas por más de 5.000 MD y se estima que el acumulado del 2016 llegaría a los 7.000 MD. La deuda de las provincias podría estar así en el orden de los 29.000 MD (casi 30.000): 22.000 MD del saldo al 30.9.2015 – sin poder considerar la deuda contraída en el cuarto trimestre del año pasado por falta de información – más los 7.000 MD de este año. El gobierno nacional ha venido amortiguando o sosteniendo las finanzas provinciales en su conjunto e induciendo que los estados locales aumenten sus colocaciones de deuda – interna y externa – para sufragar sus déficits fiscales.


Aparte de estos dos rubros – BCRA y Provincias - no hay información alguna acerca de la deuda de los municipios del país, de las empresas oficiales, organismos nacionales, fondos fiduciarios y juicios contra el Estado con sentencia en firme, razón por la cual el monto de la Deuda Pública Nacional es un misterio.

Aunque no se tienen los datos, se sabe que las empresas del Estado – caso YPF – han venido realizando también operaciones relevantes de préstamos directos y/o colocación de bonos.

Si tenemos entonces que el aumento de la deuda del Estado Central sería este año de unos 52.000 MD (punto f) y a ello le agregamos sólo las dos informaciones conocidas sobre otras deudas fiscales -  29.000 MD de las provincias y 18.000 del BCRA (subtotal: 47.000 MD) – el endeudamiento total del gobierno Macri treparía a unos 100.000 MD (99.000) en el 2016 (!): un récord histórico, en valores absolutos y relativos.

Y esto, sin contar la cobertura con deuda del déficit fiscal 2015 (los 10-15.000 MD mencionados en el punto g).

Las autoridades, obviamente, cuentan con este tipo de informaciones actualizadas pero las mismas no son transmitidas para conocimiento de la opinión pública.

La última información disponible sobre la Deuda Pública del Estado Central es de 234.200 MD al 31.12.2015: 222.700 MD de Deuda Performing o en cumplimiento de los intereses y 11.500 MD de los holdouts.

A estas cifras hay que agregarle la deuda no computada de los cupones PBI – unos 14.000 MD – y un adicional de deuda no considerada a esa fecha que llevaría a casi 20.000 MD el total de los holdouts (19.000 MD) que significaría unos 8.000 MD más: subtotal 22.000 MD.
De este modo, el stock ajustado de la deuda pública del Estado Central habría sido a fin del año 2015 de unos 256.200 MD (más del 70 % está en moneda extranjera).
En lo que va del corriente 2016 se estima que el gobierno Macri ha colocado deuda – externa e interna - por unos 36.000 MD.

El Ministerio de Hacienda acaba de editar en su página web el cuadro con las emisiones de deuda durante este año hasta el 31.7: 27.400 MD (de los que 3.300 están en pesos).

Son parte del aumento de la deuda total antes citado, que pasaría los 50.000 MD en el 2016.
Con el agravante que gran parte de la nueva deuda – en pesos y en dólares – está constituyéndose a muy corto plazo, como el caso de las colocaciones de Letras del Tesoro (LETES) a 90 y 180 días de plazo, o bien a pocos años, con lo que baja la vida promedio de la deuda y se agrava el perfil de sus vencimientos.

Este extraordinario aumento de la Deuda del Estado significa no solamente una carga financiera mayúscula por el monto de una deuda impagable – hasta el último centavo que vence por capital se paga con nueva deuda y además se toma deuda adicional sin capacidad demostrada de pago – sino que aumenta obviamente también los servicios de pago por intereses, que están creciendo a la par en forma vertiginosa: el Presupuesto 2016 contempla un total de intereses a pagar durante el año de 104.100 M$ (≡ 9.800 MD, casi 10.000, tomados a un tipo de cambio retrasado de 10.60 $/US$) pero ya durante el primer semestre se pagaron 95.800 M$ y las nuevas deudas que se están tomando aumentan considerablemente esta cifra.

Solamente la colocación de los 16.500 MD en bonos para pago a los holdouts – una emisión récord del año en el mundo – a una tasa de interés promedio de 7.14 % implica un aumento del pago de servicios por intereses de unos 1.200 MD anuales.

Con el agravante lógico que, dado que la mayoría de las nuevas deudas son en dólares, a la carga de los intereses se le suma el riesgo cambiario, que es igualmente elevado.

El círculo vicioso del endeudamiento se cierra así a un nivel más alto todavía porque con el aumento de los pasivos se incrementa el gasto público por intereses y consecuentemente el déficit fiscal; y este déficit se cubre con más deuda.
Y con el mayor aumento de la deuda externa se acentúa paralelamente el déficit de cuenta corriente de la Balanza de Pagos, lo que requiere a su vez mayor cantidad de divisas para poder afrontar el desequilibrio.

En el marco de su política institucional de gobernar con deuda la administración Macri afronta una encerrona financiero-fiscal cada vez más peligrosa de re-endeudamiento y toma de deuda nueva sin que exista la más mínima demostración de su capacidad de repago, por lo que se agregan más pasivos al sistema de Deuda Pública perpetua que pesa en forma creciente sobre nuestro país desde hace 40 años y sin solución de continuidad.

Es parte del precio que el gobierno Macri paga para poder sostener su supervivencia financiera y política.

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(*) Nota:
Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente y se expresan siempre con redondeo, razón por la que puede haber mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.
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23 de julio de 2016

¿Los piratas cambian de rumbo?


Xi Jinping, brindando con Isabel II. Londres, 2015

Post-Brexit: Gran Bretaña desecha a Europa por China e India
Alfredo Jalife-Rahme
6 de julio de 2016

La reina de Inglaterra anda feliz después del Brexit. Ocho días después exhortó a los parlamentarios de Escocia –la cual busca paradójicamente tanto su separación de Gran Bretaña (GB) como su incorporación a la Unión Eu­ropea (UE)– a sentir esperanza y optimismo (http://goo.gl/Ab0jsC).

La reina Isabel II, quien supuestamente apoyó el Brexit, diagnostica que los británicos viven y trabajan en un mundo demandante (sic) y crecientemente complejo (sic) con eventos y desarrollos que ocurren a una velocidad notable.

Tampoco exhibe malestar el premier saliente David Cameron, del Partido Conservador, quien insólitamente convocó al referendo para oponerse al Brexit… ¡Luego me platican!

Según el Financial Times (FT), en el nuevo mundo post- Brexit GB volteará a ver a China (¡supersic!), India y Estados Unidos (EU) después de su ruptura con la UE (http://goo.gl/qC6zYB).

Se trata de una clásica jugada geopolítica de la pérfida Albión: mantiene su pie izquierdo noratlántico con EU, donde cultiva su relación especial, mientras quita su pie derecho de Europa para colocarlo en China e India.

Sarah Gordon, del FT, afirma que GB lanzará misiones comerciales de alto nivel a China, India, EU y el Commonwealth, mientras el premier saliente Cameron “instruyó a los líderes de negocios que era imperativo para las trasnacionales de GB ‘no permanecer fijadas’ en la UE, sino que había que poner un gran esfuerzo para hacer avances más allá del bloque”, cuando es importante que los hombres de negocios entiendan que se están mudando de casa.

Mediante su dramático giro geopolítico/geofinanciero, la secretaria del Tesoro de GB contempla duplicar (¡supersic!) sus exportaciones a un billón de libras esterlinas en 2020, en comparación con las 507 mil de 2014.

No digo que GB se incorporará al BRICS –menos ahora que palidece en su acrónimo la letra B, de Brasil–, pero es imprescindible la lectura e interpretación de Rusia, que señala la probabilidad de un tratado de libre comercio de China (sic) y GB y de “cómo el Brexit puede acelerar el acercamiento entre chinos y británicos” (http://goo.gl/CKSEb8), a lo cual se había adelantado George Osborne (http://goo.gl/mWqUWF), quien sentenció, con antelación a la visita del mandarín Xi a Londres en octubre pasado, que GB sería el mejor (sic) socio de China en Occidente.

Lu Zhengwei, economista en jefe del Banco Industrial de Shanghai, exhortó al “establecimiento de un tratado de libre comercio entre China y GB, en el mundo post- Brexit”.

Sostengo mi axioma tripolar: “en los asertos selectivos de las tres superpotencias quizá se resuma el núcleo del nuevo orden global como consecuencia del Brexit: EU afirma que ganó Rusia; China asevera que ganó el dólar y perdió el euro, y Rusia asegura que ganó China” (http://goo.gl/ZAfv2o).

A contracorriente de los grotescos propagandistas neoliberales globales (quienes no salen de su catatonia), Thierry Meyssan, director de Red Voltaire, interpreta la nueva política exterior británica (http://goo.gl/aWuEQC): La prensa occidental no para de repetir que, al decidir su salida de la UE, los británicos se han aislado del resto del mundo y que tendrán que enfrentar terribles consecuencias económicas. Pero el descenso de la libra esterlina podría convertirse en una ventaja en el seno del Commonwealth, una familia mucho más extensa que la UE y que abarca los seis continentes. Pragmática, la City podría convertirse rápidamente en el centro mundial del yuan e implantar la divisa china en el seno mismo de la UE. A su juicio, ya estaba lista la mesa para hacer de la City londinense el caballo de Troya chino en la UE, en detrimento de la supremacía de EU."

Sarkis Tsaturyan, historiador ruso-armenio y analista político internacional, expone tres magnas consideraciones para el acercamiento de GB y China: 1) la Bolsa de Londres –eje global del comercio– es el más importante centro financiero de Europa y el segundo mercado para comercializar la divisa china, el yuan, cuando el Banco China Minsheng abrió su oficina europea en Londres y no en Francfort; 2) Pekín vislumbra a Londres como el punto terminal de su nueva ruta de la seda terrestre, y 3) “Pekín establecerá lazos directos con la City y ejercerá presión sobre los eurócratas de Bruselas”, mientras Londres reforzaría sus posiciones en Europa, redistribuyendo las inversiones chinas. En reciprocidad, el liderazgo de GB cabildea para la internacionalización del yuan apuntalado por el oro (sic).

Según Tsaturyan, los calculos de GB son claros, ya que “buscan inversiones chinas en el proyecto del centro neurálgico (powerhouse) del norte que tiene por objetivo vincular Manchester, Liverpool, Leeds, Sheffield y Newcastle con una red de trenes de alta velocidad”. Se infiere que tales trenes serán construidos por China.

China vislumbra el lucrativo mercado europeo, donde GB sería el eje, como alternativa al de EU (sic).

Según el portal Sputnik, Washington está furioso, ya que las recientes iniciativas de Pekín “pueden descarrilar el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones) que encabeza el establishment financiero de EU”.

No se puede soslayar el papel de Rusia como una ruta segura de tránsito e indispensable abastecedor de energía a China, a juicio de Tsaturyan, cuando resalta la relevancia de dos rutas ferroviarias que constituyen el nervio principal de la geopolítica moderna: 
1) Shanghai/Vladivistok/Nakhodka/San Petersburgo/Rotterdam y 
2) Shanghai/Alma Ata/Orenburg/San Petersburgo/Rotterdam.

¡La circulación sanguínea de la infraestructura euroasiática!

El célebre Banco de Inversiones e Infraestructura Asiático –que acordó designar a un ruso (¡supersic!) como vicepresidente– “continuará su cooperación con GB y los países de la UE tras el Brexit”.

A mi juicio, la City (https://goo.gl/dis4nV) lleva gran ventaja geofinanciera debido a su añeja bidireccionalidad con China en la plaza de Hong Kong, primer sitial del ranking mundial.

Fue GB quien inventó el juego financiero vigente y, además de contar con los óptimos recursos humanos en la materia (finanzas/seguros/banca), ostenta una impresionante participación en los mercados financieros globales (datos de 2014): 
1) derivados de las tasas de interés sobre el mostrador (OTC), 48 por ciento; 
2) rotación del cambio de divisas (Forex), 41 por ciento; 
3) seguros marítimos, 28 por ciento; 
4) activos de fondos de cobertura de riesgo ( hedge funds), 18 por ciento, y 
5) empréstitos bancarios internacionales, 17 por ciento (http://goo.gl/neMNzK).

Xie Yu, del South China Morning Post (con sede en Hong Kong), asevera que después del Brexit lo que sigue para el yuan es sí a la devaluación y no a la fuga de capitales, lo que más teme China (http://goo.gl/qnUOUn).

Ahora los inversionistas chinos, desde Hong Kong hasta Shanghai, se abalanzarán para comprar bienes raíces en Londres.

Keith Johnson, de Foreign Policy, enfatiza que las ambiciones de China en Europa versan en geopolítica como en comercio (http://goo.gl/HqrZ4u).

El mayor acercamiento de GB con India, potencia oculta y tercera geoeconomía global –el año pasado con un crecimiento superior a China–, merece un capítulo especial.

Fuente: Jornada-UNAM