27 de julio de 2017


DOLAR Y DEUDA DEL BCRA

(Y el mito del Tipo de Cambio Flotante)


por Héctor L.Giuliano
9-7-2017

El aumento de la cotización del dólar que se ha producido en los últimos días viene motivando

distintas explicaciones: retracción de liquidación de divisas de exportaciones cerealeras, falta de ingreso de dólares provenientes de la toma de deuda externa del gobierno nacional y de las provincias, no intervención del Banco Central (BCRA) y/o de bancos oficiales en la venta de moneda extranjera, expectativas de mayor inflación, incertidumbre política, etc.

Cada una de estas hipótesis tiene o puede tener una cuota-parte de verdad pero este hecho del incremento del precio del dólar – que todavía no se sabe si queda contenido aquí o es prolegómeno de un reajuste cambiario mayor – permite también otra lectura que notablemente ha estado ausente en estos días y que está ligada a la relación entre Tipo de Cambio y Tasa de Interés.

Como es público, notorio y declarado, el presidente del BCRA Sturzenegger está jugado totalmente a utilizar el aumento de la tasa de interés de referencia – y por ende, el incremento generalizado de las tasas del mercado – como intento de ancla o freno anti-inflacionario.

El hecho que las elevadas tasas fijadas por el BCRA desde la asunción del gobierno Macri no haya dado resultados prácticos hasta la fecha – en un año y medio de gestión - y que, por el contrario, hayan pesado también en el aumento generalizado de los precios a través del incremento de los costos financieros empresarios parece no hacerle mella a los postulados dogmáticos del titular del Banco.


Para poner este problema coyuntural del aumento del dólar en contexto hay que plantear aquí la cuestión de fondo, que es el Mito del Tipo de Cambio Flotante.

La administración Macri y todo el establishment económico-financiero sostienen que hoy la cotización del dólar es producto del libre juego de la Oferta y la Demanda de divisas pero ello no es cierto: 

  1. El supuesto libre juego de Oferta y Demanda no existe cuando la Oferta está fuertemente concentrada en manos de pocos y grandes grupos oligopólicos exportadores de commodities, en los ingresos de divisas provenientes de la toma gubernamental de deuda externa en gran escala y en el movimiento de capitales especulativos o golondrina que ingresan al país para lucrar con el diferencial – récord en el mundo – de tasas de interés locales que son un múltiplo de las internacionales bajo tipo de cambio retrasado y estable.
  2. El BCRA no tiene, en realidad, la necesaria capacidad de acción directa – el eufemismo de su poder de fuego – como para poder influir sobre los movimientos de los capitales especulativos vía compra/venta de divisas porque sus Reservas Internacionales son inferiores a sus pasivos dolarizados o dolarizables de corto plazo (léase Lebac y Pases).1
  3. El BCRA no interviene en forma directa en el Mercado – o lo hace en magnitudes muy limitadas – pero sí actúa de modo determinante en forma indirecta, a través del manejo de las Tasas de Interés: fundamentalmente, aumentando las tasas para atraer capitales especulativos en pesos (locales y extranjeros), con lo que detrae la demanda de dólares y contribuye con ello a mantener el retraso cambiario. 

Por ende, es un mito o directamente una expresión engañosa decir que en la Argentina hay flotación cambiaria cuando el BCRA controla indirecta pero concretamente el valor del dólar a través de la tasa de interés.

Ahora bien, cabe aquí una pregunta: ¿Esta política de retraso cambiario vía altas tasas es una política libre, autónoma y conveniente del BCRA o es una acción continuada y sistemática para favorecer la rentabilidad financiero-bancaria?

Veamos:

  1. El stock de Lebac, en manos del oligopolio de los grandes bancos que operan en la plaza local, suma el equivalente a unos 60.000 MD y tiene un perfil de vencimientos estrechísimo, con el grueso de las colocaciones a 28-30 días de plazo.
  2. Todos los meses – antes era con frecuencia semanal – el BCRA procede a renovar prácticamente la totalidad de estos vencimientos de letras dado que carece de la capacidad de repago para amortizarlos y que, si lo hiciera, estaría inyectando una masa de dinero al mercado que terminaría presionando sobre los precios, acentuando aún más la inflación.
  3. Los bancos se presentan entonces ante el BCRA con la carta extorsiva de pasar por el escritorio a renovar las Lebac o pasar por la Caja a cobrarlas, a lo que las autoridades responden sistemáticamente con todas las refinanciaciones del caso. 
  4. Esta política de novación permanente de Lebac – y ahora también de Pases Pasivos – viene de la administración kirchnerista pero se ha potenciado al extremo bajo la macrista, que duplicó el stock de tales obligaciones y acortó aún más los plazos. 
  5. El costo financiero de esta política de sobre-endeudamiento cuasi-fiscal del BCRA es altísimo y constituye una sangría por pago de intereses equivalente a la del Tesoro Nacional.2 
Bajo estas condiciones de absoluta indefensión jurídica (por lo contractual de los instrumentos) y financiera del BCRA la relación tipo de cambio-tasa de interés adquiere obviamente un valor determinante.

Con una particularidad muy especial: que así como el BCRA sube las tasas para evitar que los capitales especulativo-bancarios se desplacen al dólar es igualmente válida la variante recíproca de que los bancos le exijan al BCRA el aumento de las tasas de interés para ellos no pasarse al dólar.

Aunque casi siempre son los movimientos del dólar mayorista los que presagian el aumento del minorista o de venta al público, cabe anotar que en este caso de varios días continuados de aumento del tipo de cambio se trató básicamente de movimientos derivados de grandes operadores y no de corrida de la gente a las casas de cambio.

En condiciones normales – pero especialmente en momentos de crisis - el dólar tiene un comportamiento inverso a las reglas tradicionalmente aceptadas de la Ley teórica de la Oferta y la Demanda porque frente a un aumento del Precio (la cotización del dólar) la demanda de moneda extranjera no se retrae sino que, por el contrario, aumenta (tanto por expectativas como por posicionamiento más seguro en moneda dura); con lo que el problema de volatilidad de los cambios se agrava.

Esta inestabilidad cambiaria – en medio del serio problema de atraso del tipo de cambio que vive la Argentina – puede perfectamente ser inducida entonces con el objetivo de forzar un aumento de las tasas de interés por parte del BCRA, como una suerte de presión extorsiva para que mantenga y/o eleve algo más dichas tasas; contra amenaza fáctica de ir pasando los fondos que están colocados en Lebac a dólares, con el consecuente aumento de su cotización en el Mercado y el paralelo peligro cierto de mayor inflación por traslado de tal devaluación a los precios.

La encerrona y vulnerabilidad del gobierno Macri frente a este dilema – lo mismo que lo fue durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner – se agrava exponencialmente hoy debido a la magnitud de los vencimientos próximos y las necesidades tanto financieras como políticas de la actual administración.

El día 18 de este mes – Julio – le caen al BCRA vencimientos de Lebac por la mitad de su stock: 495.000 M$ (casi 500.000) sobre el total existente de 984.000 M$.

La imperiosa necesidad por dependencia del gobierno de renovar esta masa extraordinaria de pasivos a corto plazo y el sorpresivo mini-salto devaluatorio del peso producido en los últimos días por aumento del dólar derivaron en un nuevo aumento de la tasa de interés de las Lebac del BCRA: su presidente, Sturzenegger, que la había bajado muy levemente al 25.5 % para 28 días de plazo, la elevó a 26.05 %.

Ahora – y por el momento - sólo cabe esperar como reaccione el Mercado ante este nuevo incremento del costo financiero y cómo evolucionen las tasas de las Lebac de aquí a la macro-renovación del día 18.

Una movida de este tipo - aumento del dólar y paralelo aumento de las tasas de interés - indudablemente favorece de hecho los intereses de los sectores comerciales y financieros más concentrados de la Economía: a) los grandes grupos exportadores, que mejoran así su rendimiento directo (por ejemplo, los sectores agro-exportadores de soja, a quienes se les atribuye haber retenido fuertes liquidaciones a la espera de una devaluación que resultaba así inducida), b) los bancos prestamistas por Lebac al BCRA y c) los capitales especulativos externos, que de esa manera re-equilibran sus ecuaciones de alto rendimiento por operaciones de bicicleta financiera o carry trade (entrada de capitales de corto plazo para lucrar con el diferencial de tasas de interés locales-internacionales bajo tipo de cambio relativamente estable).

En medio de un año electoral con alineamientos partidocráticos tan vacuos como poco consistentes, sin poder mostrar resultados en su política económico-financiera después de un año y medio de gestión y con un cuadro cada vez más acentuado de déficits gemelos – fiscal y externo – la administración Macri se encuentra sometida cada vez más a la dependencia de su política de gobernar con deuda.

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Notas:
1 Según el Balancete del BCRA al 30.6.2017 – Estado resumido de Activos y Pasivos - las Reservas son de 48.000 MD (Millones de Dólares, con redondeo de cifras) mientras que los Encajes bancarios en moneda extranjera suman unos 13.000 MD (12.900), Otros Pasivos son 12.000 MD (fundamentalmente el Swap con el Banco Popular de China) y el stock de Lebac equivale a 59.300 MD (casi 60.000).
El BCRA retiene así, pagando altos intereses, más dinero por sus deudas de cortísimo plazo (la mayoría Lebac a 30 días y Pases a sólo 7) que el total de la Base Monetaria (BM): son 984.000 M$ (Millones de Pesos) de Lebac contra 833.100 M$ de BM.
Ergo, el BCRA tiene menos reservas internacionales que las deudas que contrajo para sostenerlas (Lebac/Pases Pasivos, Swap con China y encajes de los bancos locales).
2 El stock de Lebac - computando las deudas respectivas en M$, el tipo de cambio a fin de cada ejercicio ($/US$) y el importe equivalente en MD - tuvo la siguiente evolución durante los últimos años:

    282.100 M$ x 8.55 $/US$ = 33.000 MD al 31.12.2014
    416.900 M$ x 13.00 $/US$ = 32.100 MD al 31.12.2015
    698.400 M$ x 15.85 $/US$ = 44.100 MD al 31.12.2016
    984.000 M$ x 16.60 $/US$ = 59.300 MD al 30.06.2017

Los intereses anuales pagados por estos pasivos – solamente Lebac - fueron de 153.300 M$ el año 2016 (= 9.700 MD) y habían sido de 77.200 M$ en el 2015, último año de la administración Kirchner (= 5.900, casi 6.000 MD).
Puede estimarse tentativamente que, con un stock promedio de 800.000 M$ (= 48.000 MD) y a una tasa – también promedio – del 25 % anual, el BCRA terminaría pagando en el corriente año unos 200.000 M$ (= 12.000 MD) de intereses.
Algunas versiones – descontando que no bajaría sustancialmente el stock de Lebac en lo que resta del año – elevan estas proyecciones a 220-240.000 M$.
Esta enorme y creciente masa de intereses a pagar por parte del BCRA es paralela y se suma a los intereses totales del Tesoro Nacional, que según el Presupuesto 2017 son unos 250.000 M$ (248.000 M$, equivalentes a unos 14.000 MD).
O sea, que sumando BCRA y Tesorería se pagarían aproximadamente entre 450 y 480.00 M$ (= 27/29.000 MD) este año.
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Fuente: Foro de la Deuda - La Plata


16 de julio de 2017

¿Quiénes controlan Wall Street?


Toro de Wall Street

Black Rock/Vanguard/State Street: 
los gigabancos que controlan la mitad de Wall Street

Alfredo Jalife-Rahme

Nunca acaba de asombrar el grado de "reconcentración" de la riqueza propiciada por la desregulada globalización financierista que propende por su naturaleza intrínseca al darwinismo oligopólico y/o "casi monopólico".

Hace casi seis años ya había abordado que New Scientist había revelado con enfoque científico “la identidad de la plutocracia bancaria global (1 por ciento) que controla al mundo (99 por ciento: https://goo.gl/2Rbajf)”.

Luego, hace dos años, en una perturbadora investigación, Russia Today expuso a los “cuatro oligopolios financieristas –los cuatro megabancos– que controlan el mundo”: Black Rock, State Street Corp, FMR (Fidelity), Vanguard Group (http://goo.gl/UjlfE3).

En ese momento comenté que “ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Te, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EU– había señalado que “los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune (http://goo.gl/D71NjX)” que son controladas por “los cuatro grandes ( the big four)”: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group”.

En realidad, los banqueros esclavistas Rothschild forman parte de las ocho familias que controlan los cuatro megabancos que dominan Wall Street.

Black Rock, que dirige el israelí-estadunidense "Larry" Fink, ha estado muy activo en México, donde operó la privatización de Pemex que, vista en retrospectiva, resultó en un cataclismo para los ciudadanos mexicanos (https://goo.gl/1SIDk8).

Hace casi cuatro años demostré que Black Rock –transmutación de Blackstone y Evercore Partnershi

Blackstone fue la extraña entidad que cobró el fantasmagórico "doble (¡supersic!) seguro" de las torres gemelas del 11/9 ("Bajo la Lupa", 26/9/04), mientras el itamita Pedro Aspe Armella es empleado de Roger Altman: mandamás omnipotente de Protego/Evercore Partnership.

Black Rock controla muchos multimedia entre ellos The Economist y el Financial Times, no se diga en México.

En un artículo para The Conversation (https://goo.gl/wZ5Kzq) retomado por Asia Times (https://goo.gl/ftFS5Z), tres académicos de la Universidad de Ámsterdam –el investigador de posdoctorado en ciencias políticas Jan Fichtner; la profesora de ciencias políticas Eelke Heemskerk, y el candidato a doctorado Javier Garcia-Bernardo– analizan las “tres empresas que se han adueñado de las trasnacionales de EU: Black Rock (https://goo.gl/NdQf4k), Vanguard (https://goo.gl/G5W83m) –¡vinculada a la organización Trump!– y State Street (https://goo.gl/VXzB7J)”.

En los dos recientes años, Fidelity (https://goo.gl/7rivGs), vinculado a Hillary Clinton y consagrado a los añejos fondos mutualistas, se quedó en el camino y ahora son sólo tres gigabancos los que se adueñaron de Wall Street.

A juicio de los autores, antes los individuos y las grandes instituciones invertían "mayormente en fondos mutualistas activamente manejados como Fidelity, en los que los directores de fondos seleccionaban acciones con el objetivo de prevalecer en el mercado".

A partir de la grave crisis financiera de 2008, "los inversionistas han virado a los fondos de índices que replican los índices de las acciones establecidas como S&P 500", lo cual ha tenido impacto dramático en las empresas de EU.

La magnitud es asombrosa: de 2007 a 2016 los fondos manejados activamente tuvieron salidas por 1.2 billones de dólares frente a los fondos de índices que tuvieron entradas por más de 1.4billones de dólares.

Solamente en el primer trimestre de 2007 los fondos de índices ingresaron más de 200 mil millones de dólares: ¡todo un récord!

A juicio de la triada académica de Ámsterdam, "una diferencia crucial entre las industrias de un fondo activo y un fondo de índice es que el primero está fragmentado y consiste de centenas de diferentes ejecutivos de activos tanto pequeños como grandes", mientras el sector del fondo de índices, que crece a una velocidad desmedida, está altamente concentrado y es dominado por justamente tres gigantes directivos de activos en EU: Black Rock/Vanguard/State Street: “los tres grandes ( the big three)”.

Dicha concentración del fondo de índices no tiene nada que ver con la "democratización del mercado" al que aluden sus panegiristas debido a que los fondos de índices han "disminuido los gastos del inversionista en forma significativa": la décima parte de 1 a 2 por ciento de lo que se paga en comisiones cada año para los anacrónicos fondos activos, en lo que es ya la "mayor oscilación de inversiones en la historia".

Lo real es que los fondos índice "han provocado una concentración masiva de la propiedad de las trasnacionales" cuando los “tres grandes poseen 11 billones de dólares en activos bajo su manejo ( assets under managements)” que representa todos los "fondos soberanos de riqueza" combinados y “casi tres veces la industria global de Hedge Funds”.

Un proyecto de investigación de Corpnet (https://goo.gl/feXYOT) – Descubriendo las redes del control de las trasnacionales– exhibe la red propietaria en EU de los tres grandes: ya 40 por ciento de todas las empresas listadas en EU los tres grandes en su conjunto constituyen el mayor accionista y aun 88 por ciento (¡supersic!) de las firmas de S&P500. Tal "reconcentración de la propiedad es sin precedente".

Más aún: "en contraste a los fondos activos, los tres grandes detentan posiciones permanentes de propiedad y sin liquidez, lo cual le brinda mayores incentivos para influir en forma activa a las empresas".

A juicio de los tres académicos, BlackRock/Vanguard/State Street ejercen un "poder oculto" y su expansión provoca “nuevas formas de riesgo financiero que incluye efectos anticompetitivos e inversiones en manada ( investor herding)”.

El zoom de los tres grandes empequeñece a los clásicos megabancos que deja muy atrás: J.P. Morgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Capital Group, T. Rowe Price Group, Fidelity, Wells Fargo, Franklin Resources, Legg Mason, Wellington Management, Dimensional Fund ADV, Renaissance Technologies, etcétera.

Hace unos años mil 600 empresas de EU tuvieron ingresos combinados por 9.1 billones de dólares, una capitalización de mercado por más de 17 billones de dólares y emplearon a más de 23.5 millones de personas.

En el índice S&P 500 de referencia ( benchmark) de las mayores trasnacionales de EU los "tres grandes son los principales accionistas en casi 90 por ciento" que incluyen Apple, Microsoft, Exxon Mobil, General Electric y Coca Cola.

Los tres grandes ostentan 90 por ciento de todos los votos de la dirección y ejercen un género de "poder estructural emergente sobre la mayoría de las empresas de EU" desde la aviación (American Airlines, Delta y United Continental) hasta la banca: JP Morgan Chase, Wells Fargo, Bank of America y Citigroup. ¡Son los gigabancos de los megabancos!

Hoy los tres gigabancos ostentan una posición casi monopólica por lo que los autores de la Universidad de Ámsterdam exhortan a un mayor escrutinio regulador del consejo de administración permanente que gobierna de facto a las empresas de EU.



Fuente: Bajo la lupa. Jornada, México

21 de junio de 2017

Bono Eterno



DEUDA PÚBLICA A 100 AÑOS
Por Héctor GIULIANO *



El Ministerio de Finanzas (MF) acaba de informar – por un breve anuncio de prensa en la página web de fecha 19.6, no por un comunicado formal – la emisión de un bono a 100 años de plazo.

Todavía no se conocen los detalles de la operación: no ha sido dada a conocer la resolución pertinente ni mucho menos la posibilidad de tener acceso a la documentación ni al prospecto respectivo (por ausencia de habeas data).

Esto es que, a menos que el gobierno dé a publicidad tales documentos, esta operación de un siglo de duración - como pasa con todas las operaciones de endeudamiento oficial - será secreta.

El MF sólo informó, con una breve noticia, la emisión del bono por un monto de 2.750 Millones de Dólares (MD) con un cupón de interés de 7,125% (tasa nominal anual) y un rendimiento de 7,9% para los inversores financieros (producto de la colocación de los títulos bajo la par).

La tasa pactada es la más elevada del mundo para este tipo de operaciones, de las que hay muy pocos casos registrados (Irlanda, Bélgica, Dinamarca, China, Suecia y México).

Los bonos a 100 años entran en la modalidad de bono perpetuo, esto es, endeudamiento sobre el que los acreedores no tienen necesidad ni interés en el recupero del capital o principal sino en gozar de una renta permanente, por tiempo virtualmente indefinido, dando así destino rentable (muy altamente rentable en el caso argentino) a sumas que, caso contrario, corren el riesgo de permanecer ociosas dado el primer problema del sistema financiero internacional que existe hoy, que es el exceso de liquidez mundial (sobrante de capitales financieros en el mundo).

Emitir deuda con el horizonte de un siglo por delante no tiene, por definición, demostración racional alguna de capacidad de repago por parte de la Argentina como país deudor mientras que supone el sometimiento a condiciones de pago en firme que pesarán sobre las actuales y futuras generaciones a través de todos los gobiernos que se sucedan en el tiempo.

Ello significa, en principio, que mientras el pago del capital a su vencimiento - los 2.750 MD - queda sujeto a su devolución en el año 2117 (bono bullet), durante todo ese largo período nuestro país abonará por concepto de intereses unos 19.600 MD (casi 20.000), es decir, más de 7 veces el importe del capital adeudado (2.750 x 0.07125 x 100); con un rendimiento neto de 21.725 MD para los acreedores (según el coeficiente de 0.079). Son aproximadamente unos 200 MD de intereses por año.

Siempre y cuando las condiciones de detalle y la letra chica de la operación – que hasta ahora son desconocidas - no alteren estos datos de referencia.

Ningún país del planeta ha colocado en los últimos tiempos deuda a 100 años en condiciones tan gravosas e inciertas como la Argentina ahora con el gobierno Macri.

EL DESTINO DE LOS FONDOS.

Todavía no se conoce la finalidad a la que van a ser aplicados los fondos provenientes de este nuevo endeudamiento.

El anuncio oficial dice que: “Esta operación se enmarca en el objetivo del Gobierno Nacional de asegurar el financiamiento en las mejores condiciones posibles para el crecimiento de la economía y la generación de empleo.”

Estas expresiones son engañosas o directamente falsas:

1. El gobierno no ha indicado hasta ahora destino concreto de los fondos a recaudar.
2.
El objeto de los mismos, en principio – como toda la deuda pública que se viene colocando desde el comienzo de su mandato – es financiar gasto público para cubrir el déficit fiscal, ambos igualmente crecientes.
3. La colocación de este tipo de deuda financiera está vedado por la Ley 24.156 de Administración financiera del Estado, que en su artículo 56 dice expresamente que se prohíben las operaciones de crédito público para financiar gastos operativos (Gasto Público Corriente).

El gobierno Macri se ufana de que: “A pesar de la incertidumbre actual en los mercados internacionales, el Gobierno demuestra, gracias a su gestión, la capacidad de obtener financiamiento a muy largo plazo y a las tasas nominales más bajas de la historia argentina.”

Lo que aquí se afirma puntualmente no ha sido así ni es cierto hoy: desde el ruinoso empréstito Baring - que condicionó 100 años de historia financiera argentina (a una tasa del 6 % anual) - hasta la actualidad, en que – según las cifras del propio MF al 31.12.2016 – la tasa de interés promedio ponderada de toda la deuda del Estado Central es del 5.98 % y la tasa de la deuda en dólares es del 4.08 %.

Según el anuncio oficial: “Con esta emisión, Argentina pasa a ubicarse en el selecto grupo de naciones con emisiones de bonos soberanos a 100 años como México, Bélgica, Irlanda, China, Dinamarca o Suecia.” Acotando que así “Estamos más cerca de países normales . . .”

El anuncio agrega que “el Ministro Caputo resaltó que la operación muestra prudencia y responsabilidad: estamos aprovechando un momento de tasas muy bajas a nivel mundial y es importante, entonces, balancear los plazos de endeudamiento” (!).

Se trata probablemente de uno de los casos más flagrantes – y casi desopilantes - de contradicción entre el mito de la confianza y la descarnada realidad financiera en que la administración Macri está colocando al Estado Argentino mientras toma obligaciones a largo plazo a las tasas más caras del mundo.

DEUDA ILEGAL A UN SIGLO DE PLAZO.
La sorpresiva noticia de colocación de un bono a 100 años aparece ante la opinión pública sin que mediaran anticipos ni versiones previas, sin que se conozca la resolución ministerial que le da origen ni mucho menos el prospecto o información de detalle alguna que permita analizar lo actuado hasta la fecha, sin que se haya llamado a licitación ni expuesto cuál será el destino de los fondos.

De las mínimas informaciones existentes – prácticamente todas ellas noticias periodísticas parciales – surgen, sin embargo, al menos tres irregularidades manifiestas:

1. La nueva deuda – a 100 años de plazo – no está prevista en la Ley 27.341 de Presupuesto 2017, que en su artículo 34 sólo autoriza la realización de operaciones de crédito público según la planilla anexa a dicho artículo y – según allí se destaca - por los montos, especificaciones y destino del financiamiento indicados en la referida planilla; siendo que la misma no contempla operaciones por términos mayores a los 4 años y que la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado establece taxativamente – en su artículo 60 – que no pueden contraerse operaciones de Deuda fuera de la Ley de Presupuesto anual o Ley Especial al respecto.
2. Tampoco se cumple la Ley 24.156 por la ya citada transgresión al artículo 56, que prohíbe la toma de deuda para la financiación de gasto público corriente.
3. Igualmente no se cubren – como abiertamente ocurre con todas las colocaciones de Deuda – los requisitos de eficiencia y eficacia en la obtención y aplicación de los recursos públicos, que exige también, en su Título Preliminar, la Ley 24.156 (artículo 4 incisos a y b).

Además, no consta que se haya emitido opinión previa a la operación por parte del Banco Central (BCRA), como lo exige el artículo 61 de la citada Ley 24.156 en los casos que tales operaciones originen deuda pública externa ni se conocen mucho menos los términos en que lo habría hecho.

Advirtiéndose que el incumplimiento de cualquiera de estas normas citadas – y/o sus disposiciones conexas – tornan nulas las obligaciones así contraídas por el Ejecutivo, según los términos del artículo 66 de la misma Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado, que dice textualmente:

Articulo 66. Las operaciones de crédito público realizadas en contravención a las normas dispuestas en la presente ley son nulas y sin efecto, sin perjuicio de la responsabilidad personal de quienes las realicen.

Las obligaciones que se derivan de las mismas no serán oponibles ni a la administración central ni a cualquier otra entidad contratante del sector público nacional.

En síntesis, que la colocación del Bono a 100 años no cumple los requisitos legales básicos de la Ley 27.341 de Presupuesto 2017 ni de la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado.

La administración Macri, en el marco de su política de gobernar con deuda, a costa de tomar sistemáticamente obligaciones sin demostración alguna de capacidad de repago, se tendrá que hacer cargo de esta nueva irregularidad manifiesta en sus colocaciones de deuda del Estado.

Con el agravante que en este caso extraordinario de bonos a 100 años de plazo la noticia se conoce en forma concomitante con las tratativas de re-categorización de la Argentina a País Emergente por parte de la banca Morgan Stanley, en lo que pareciera ser un intento de último momento para cubrir requisitos o condiciones frente a los capitales financieros del Club o Partido de la Deuda para adecuar sus sobre-tasas de interés en las futuras operaciones de endeudamiento.

Maniobras irregulares de este tipo – en pleno año electoral - ponen cada vez más en evidencia la crítica situación real de las cuentas públicas de la administración Macri y su grado de corrupción financiera frente a la crisis insoluble de Deuda Perpetua en que está metida la Argentina.

Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 20.6.2017

*Asesor del FORO ARGENTINO de la DEUDA EXTERNA, Foro Regional La Plata, Berisso y Ensenada
Fuente:  ElCorreoGráfico


 

18 de mayo de 2017

Bundesbank y Neoliberalismo




El Bundesbank desenmascara la teoría neoliberal

Alejandro Nadal, La Jornada

La teoría económica convencional ha sido expuesta una vez más como un gran depósito de fantasías. Sólo que esta vez la tarea de correr el velo de mentiras le correspondió nada más y nada menos que al banco central de Alemania, el Deutsche Bundesbank.

En su informe del mes de abril pasado, el Bundesbank comenta que a pesar de la política monetaria expansiva aplicada por el Banco Central Europeo (BCE) en respuesta a la crisis económica y financiera, la masa monetaria amplia, conocida en la jerga del mundo bancario como M3, sólo creció moderadamente en 2015 y 2016. Habría que añadir que entre 2009 y 2014 el crecimiento de esta medida de masa monetaria en circulación fue insignificante.

Esto significa que la inyección de liquidez que realizó el BCE para reactivar el crédito bancario a través de su política de tasa de interés cero no ha servido para reactivar el crédito bancario hacia la economía real. Recordemos que el BCE presta a los bancos a una tasa de cero por ciento y les cobra apenas 0.4 por ciento por el exceso de sus reservas. Además, el BCE ha aplicado a partir de 2012 una política de operaciones de financiamiento de largo plazo, compra de activos y operaciones monetarias en el mercado secundario. Como resultado de esta combinación de políticas las reservas de los bancos en la eurozona han crecido de manera importante. Pero todo esto simple y sencillamente no se ha traducido en una expansión del crédito bancario, como lo revela el débil crecimiento del agregado monetario M3.

El informe del Bundesbank indica con toda claridad que esta discrepancia entre el crecimiento de las reservas de los bancos y el cuasi-estancamiento del crédito se debe a que la mayor parte de la oferta monetaria se integra por la creación monetaria a través de transacciones entre bancos y sus clientes. Cuando un banco otorga un crédito, acredita el monto en la cuenta del cliente como si fuera un depósito a vista. Ésta es la esencia de las operaciones de creación monetaria. Y lo más sobresaliente del informe del Bundesbank es que explícitamente reconoce que esto refuta la concepción popular equivocada de que los bancos actúan como simples intermediarios al momento de otorgar un crédito (es decir, la idea de que los bancos solamente pueden otorgar créditos usando los fondos que les han sido depositados previamente). Por la misma razón, concluye el informe, el exceso de reservas no es una precondición para que un banco conceda un préstamo.

Por lo tanto, la visión convencional que aún tiene la mayoría de los bancos centrales en el mundo, y que sigue siendo material estándar en los cursos de economía de la gran mayoría de las universidades, está equivocada. No es la primera vez que los economistas que trabajan en un banco central se lanzan contra uno de los pilares dogmáticos de la teoría macroeconómica convencional. En 2015 el Banco de Inglaterra publicó un documento de trabajo cuyo título dice todo: Los bancos no son intermediarios de fondos prestables.

Pero aunque su enfrentamiento con la realidad le es negativo, la ortodoxia se resiste a morir. Sus principales componentes son dos ideas falsas. Primero, en la economía existe un mercado de fondos prestables en el que ahorradores y demandantes de capitales se encuentran. En ese mercado se determina la tasa de interés, que sería algo así como el precio que iguala la oferta y demanda de fondos prestables. Segundo, existe también un mecanismo que se denomina el multiplicador bancario y que se supone explica la forma en que se multiplica el crédito. La idea central es que cuando los bancos tienen mayores reservas pueden otorgar más crédito. Esa creencia fue desmentida por tres economistas de la Reserva federal de Nueva York en 2008 (Keister, Martin y McAndrews) en un documento que también lleva un título revelador: El divorcio del dinero con la política monetaria.

Esos pilares de la ideología macroeconómica neoclásica sólo son producto del afán de cuidar un proyecto de economía política que ha sido devastador. Ni los bancos necesitan depósitos previos para otorgar un préstamo, ni necesitan reservas para reactivar el crédito. Por cierto, de aquí se desprende algo muy importante: la creación de dinero de alto poder por parte del banco central no necesariamente provoca inflación.

Quizás lo más significativo del nuevo informe del Bundesbank es que la crítica a la ortodoxia proviene de una institución que se ha caracterizado por ser uno de los más decididos defensores de la dogmática neoliberal en materia de política monetaria (y fiscal). El banco central alemán ha mantenido una postura crítica frente a la política monetaria expansiva del BCE. Pero como no parece que Mario Draghi, el actual director del BCE, se deje presionar por el Bundesbank, es posible que se haya optado por una táctica novedosa para este debate entre neoliberales. Al parecer, en esa nueva táctica todo se vale, incluso arremeter contra los dogmas que sólo sirven para brindar protección ideológica a los fanáticos del mundo neoliberal.

Fuente: La Jornada - 17 de mayo de 2017

5 de abril de 2017

Intereses y gasto público


 En una hora: un hospital público


INCIDENCIA REAL DE LOS INTERESES SOBRE EL GASTO PÚBLICO
Por Héctor GIULIANO  
1-4-2017

 
 
Según datos del Presupuesto 2017 (Ley 27.341) relativos al Gasto Público[1] las principales cifras sobre el tema de referencia correspondientes al Ejercicio en curso son las siguientes:
 
a) Gasto Público Total de la Administración Pública Nacional (APN): 2.363.600 M$ (Millones de Pesos), que contra Recursos por 1.882.800 M$ da un Déficit Fiscal proyectado para este año de 480.800 M$ (casi 500.000 M$).
 
b) La APN abarca tres grandes rubros institucionales, cuyo desagregado es el siguiente:

1. Administración Central (AC), que comprende todos los ministerios nacionales más los intereses de la deuda pública (siempre del Estado Nacional, sin contar Provincias, Municipios, Empresas Públicas, etc.): 1.205.000 M$.

 2. Organismos Descentralizados, que comprenden 30 ó 40 entes (por ejemplo, SIGEN, AGN, RENAR, AFIP, Migraciones, CNV, UIF, INTA, INTI, etc.): 107.500 M$. 

3. Instituciones de la Seguridad Social, que es básicamente la ANSES, el ente que administra todo el sistema de Jubilaciones/Pensiones: 1.051.100 m$.

La suma de estos tres grandes rubros da el total del Gasto Público de la APN: los 2.363.600 M$, citados más arriba.

c) Como el importe de la Deuda Pública – que cuando se habla aquí de deuda se trata exclusivamente de los Intereses a Pagar durante el año porque de Capital no se paga un centavo ya que se refinancia todo y además se toma más deuda – corresponde sólo a la AC (Administración Central)[2]  la incidencia real de estos intereses como porcentaje debiera calcularse sobre el gasto de la AC y no sobre el gasto total de la APN (Administración Pública Nacional).

Siendo así que cuando el Presupuesto expone que los Intereses son sólo el 10.5 % del Gasto Público Total (247.600 M$ / 2.363.600 M$) está omitiendo decir que en realidad ese porcentaje - que repetimos es sólo el de los intereses a pagar y nada de Capital - es del 20.5 % medido solamente contra la AC (247.600 / 1.205.000 M$).

Lo que significa que 1 de cada 5 pesos que gasta la Administración Central se destina a pagar Intereses de la Deuda Pública (sin contar en absoluto – como se dijo – las amortizaciones de Capital).

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ANEXO:
DATOS COMPARATIVOS DEL GASTO POR INTERESES DE LA DEUDA PÚBLICA.

Como datos de referencia relevantes – siempre según el Presupuesto 2017 (Ley 27.341) – el Gasto anual por Intereses a Pagar es de unos 248.000 M$ (Millones de Pesos, exactamente 247.600 M$, equivalentes a unos 13.800 MD-Millones de Dólares).

Lo que se gasta así por pago de intereses es mayor que el total de los Gastos de Capital, que en todo el 2017 suman 215.000 M$.[3]

Después del Gasto del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social – 1.015.400 M$ (siempre con redondeo de cifras) – el de los intereses es el rubro de erogaciones más importante del Gasto Total de la Administración Central (2.363.600 M$).

En orden de importancia, le siguen los gastos de los principales ministerios, que son:

Energía: 153.600 M$  - 6.5 % s/Total
Desarrollo Social 131.200 M$ - 5.5 % s/Total
Educación/Deportes 131.000 M$  - 5.5 % s/Total
Seguridad  97.500 M$  -  4.1 % s/Total
Transporte  96.500 M$  -  4.1 % s/Total
Defensa  94.000 M$  4.0 % s/ Total
Interior, Obras Públicas y Vivienda  57.500 M$ 2.4 % s/ Total
Salud  46.300 M$  - 2.0 % s/Total

Cabe agregar que hay otros 142.800 M$ que corresponden a Obligaciones a cargo del Tesoro, un rubro muy discutible que concentra partidas especiales no asignadas a ministerios determinados y abarcan gastos tales como el Fondo Federal Solidario (FFS), la Asistencia financiera a Sectores Económicos y Empresas Públicas, Servicios Financieros/Gastos Judiciales, Asistencia financiera a Provincias/Municipios y otros.

Es importante destacar – lo hemos hecho otras veces – que el Gasto por Intereses a Pagar sobre la Deuda Pública, de 247.600 M$ por año, implica un promedio diario de 680 M$ (son casi 30 M$ por hora).

Para dar una idea comparativa: lo que se paga por intereses en un solo día sería equivalente así – estimativamente - al costo de construir un hospital nuevo de mediana complejidad y totalmente equipado.

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[1]  Aunque con la importante salvedad que estas cifras ya han tenido modificaciones a través de decretos del Poder Ejecutivo y decisiones administrativas de la Jefatura de Gabinete de Ministros en lo que va del año.
 
[2]  Estrictamente hablando, hay 304 M$ de Intereses que corresponden a Organismos Descentralizados pero su participación es completamente irrelevante ya que significan sólo el 0.1 % del total.

 [3]  La suma de estos 215.000 M$ de Gastos de Capital – 65.500 M$ de Inversiones Reales Directas + 133.800 M$ de Transferencias de Capital + 15.800 M$ de Inversiones Financieras – a los Gastos Corrientes (2.148.600 M$) dan el Total de Gastos de 2.363.600 M$ del Ejercicio 2017.
 
Como siempre, el redondeo de cifras puede hacer que existan mínimas diferencias entre totales y sumatoria de cifras, pero tales diferencias son irrelevantes.

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Fuente: argentina vortice geopolitico mundial

9 de marzo de 2017

Deuda, Dólar y Comercio Exterior


Por Héctor Giuliano
7-3-2017

El gobierno Macri mantiene el atraso cambiario como uno de los requisitos de su política de gobernar con deuda – deuda pública externa e interna – que en su mayoría está tomada en moneda extranjera.

Esto le permite comprar más dólares con la recaudación fiscal en pesos, lo que sirve como garantía de pago a los acreedores del Estado ante las sumas crecientes de intereses por el nuevo macro-endeudamiento público en curso y la contracción de nuevas obligaciones.

Esta política de retraso cambiario tiene tres efectos primarios:

Favorece abiertamente el negocio de los capitales especulativos, que lucran con el arbitraje entre tipo de cambio estable y atrasado combinado con altas tasas de interés locales.

Frena el estímulo de las Inversiones Extranjeras Directas – y de las inversiones productivas en general – debido a la menor rentabilidad de las mismas frente a las alternativas de inversiones financieras autónomas.

Afecta en forma directa la competitividad de nuestras exportaciones y favorece el aumento de las importaciones por acción de un tipo de cambio que actúa en la práctica como subsidio de las compras provenientes del extranjero así como del turismo internacional emisivo.

Tal política vigente de retraso del tipo de cambio tiene una especial implicancia – desde el punto de vista práctico y conceptual – en la distorsión del verdadero rol del comercio internacional.

¿Para qué existe el Comercio Exterior de un país y cuál es su papel en el desarrollo de la Economía Nacional?

Sigamos una secuencia lógica de razonamiento para responder a esta pregunta central:

Salvo rarísimas excepciones, ningún estado posee autarquía completa en materia de recursos como para no tener necesidades de importar materias primas, insumos y/o bienes de capital. O bien puede disponer de los mismos pero a un costo tan elevado y poco rentable que le conviene más importarlos.

Para poder efectuar estas compras el país necesita divisas. Y
Para poder conseguir tales divisas el país necesita exportar.

Ergo, el Comercio Exterior – desde el punto de vista de la Economía Nacional – no existe para que los gobiernos subsidien negocios privados de ventas al extranjero sino que existe para que los países obtengan de sus exportaciones las divisas necesarias para poder pagar sus importaciones .

De allí la necesidad de que el comercio exterior esté equilibrado, dado que si las exportaciones exceden el nivel compensatorio necesario de las importaciones habrá una tendencia a la apreciación cambiaria local (peso más fuerte por mayor entrada de divisas) y si, en cambio, las importaciones superan a las exportaciones, se verificará la tendencia inversa: devaluación o depreciación de la moneda local.

Ésta es la forma en que el comercio exterior influye en el mercado cambiario y monetario de los países; aunque ciertamente no es el único factor de influencia en los complejos ámbitos de la Economía y las Finanzas modernas.

En el caso argentino actual, empero, se da un proceso inverso o anti-natural porque el tipo de cambio retrasado no es producto del desequilibrio de la Balanza Comercial (Exportaciones versus Importaciones) sino, por el contrario, consecuencia de la Política Financiera – Monetaria, Cambiaria y Bancaria – del gobierno.

Porque el tipo de cambio es aquí la resultante de pautas fijadas por el Banco Central (BCRA) en función de las necesidades financieras de pago de los servicios de la deuda externa y no de las necesidades económicas de crecimiento de la Economía Nacional.

Ya que el BCRA mantiene un alto nivel de tasas de interés que atrae capitales especulativos o golondrina, que entran para lucrar con el diferencial entre tasas locales e internacionales.

Al darse la irrupción combinada de estos capitales financieros y de nueva deuda externa, fuertemente creciente, suben en forma artificial las reservas internacionales del BCRA – que no son propias del Banco sino que se sostienen fundamentalmente con deuda – y con ello se produce una apreciación del peso argentino.

Siendo que este proceso, de típica naturaleza financiero-cambiaria, se contrapone a la lógica natural y perjudica el funcionamiento normal del comercio externo y de la economía doméstica.

Puesto que, como derivado de esta sobre-valuación inducida de la moneda local, se genera y potencia el desequilibrio negativo de la Balanza Comercial – al que hicimos referencia – con la consiguiente afectación de la Economía Física o Real en materia de actividad y empleo.

Dicho con otras palabras: que el desequilibrio y las distorsiones en el comercio exterior argentino no son producto de un funcionamiento anormal del mercado comercial sino consecuencia de la política cambiaria del gobierno – llevada a cabo a través del BCRA – y que el actual esquema de retraso cambiario que provoca ese desequilibrio externo es consustancial a las necesidades de la política de endeudamiento deliberada e institucional del Estado.

Es la forma clásica en que el Sistema de la Deuda se transforma en obstáculo del Desarrollo de la Economía Nacional.

Lic. Héctor L. GIULIANO
Asesor del FORO ARGENTINO de la DEUDA EXTERNA
Regional La Plata, Berisso y Ensenada

Fuente: argentinavorticepoliticomundial
 

6 de marzo de 2017

Récord: La deuda pública de Macri


... y 2017 empezó peor...

La deuda pública trepó en 77 mil millones de dólares entre diciembre de 2015 y febrero de 2017

Fiesta con timba y fuga de divisas sin control

Un informe de la UMET destaca que este año se aceleró la emisión y en el primer bimestre se colocaron 25 mil millones de dólares. La entrada de divisas no se empleó para infraestructura sino para financiar la fuga y potenciar negocios de los bancos.

Por Federico Kucher

El financiamiento, principalmente obtenido en mercados 
internacionales, permitió sostener la fuga constante de 
dólares del mercado interno...


El país se endeudó en 77 mil millones de dólares entre diciembre de 2015 y febrero de 2017. La cifra, que equivale al 15 por ciento del Producto Bruto Interno, fue registrada por el Observatorio de la Deuda Externa de la UMET. Este año se aceleró el ritmo de emisión de bonos y en el primer bimestre ya se colocaron cerca de 25 mil millones de dólares, un monto que representa el 50 por ciento de toda la deuda acumulada a lo largo de 2016. La entrada masiva de divisas no se empleó para avanzar en la construcción de proyectos de infraestructura ni en potenciar la capacidad exportadora de las economías regionales y de empresas industriales. El financiamiento, principalmente obtenido en mercados internacionales, permitió sostener la fuga constante de dólares del mercado interno, luego de la desregulación de los controles cambiarios y de la apertura a los movimientos de capitales, y alimentó un círculo perverso de negocios financieros sin contrapartida sobre la producción y el empleo. En el informe del Observatorio de la Deuda se advirtió que estos niveles de sobreendeudamiento, si bien pueden sostener en el cortísimo plazo el programa económico del Gobierno, no son sustentables en el tiempo y la única alternativa es volver a poner el eje en las políticas productivas, salariales y laborales.     

"el endeudamiento se ha convertido 
en el respirador artificial que mantiene 
con vida al actual modelo económico”

Los primeros dos meses de 2017, lejos de revertir el proceso de colocación de deuda del 2016, mostraron un importante incremento de la emisión de bonos. El Tesoro sumó préstamos por unos 13.000 millones de dólares en los mercados internacionales, Letes por 4886 millones dólares en la plaza local y títulos en moneda doméstica por el equivalente a 2268 millones de dólares. Las Provincias colocaron otros 2050 millones y las empresas 1937 millones. De este modo, la deuda contraída en el primer bimestre del año alcanzó los 24.141 millones de dólares.  “Luego del vertiginoso proceso de apertura de la economía y del fracaso de las políticas pro mercado del macrismo -que no han hecho más que acelerar el proceso de fuga de capitales-, el endeudamiento se ha convertido en el respirador artificial que mantiene con vida al actual modelo económico”, afirmó el rector de la UMET, Nicolás Trotta. Planteó que “la creación del Observatorio de la Deuda Externa a fines del 2016 responde a la necesidad de involucrar a nuestra Universidad, sus investigadores y las organizaciones sindicales que la promueven, en los principales problemas que atraviesa la realidad política y social de la Argentina. No podemos ser indiferente y guardar silencio frente al espiral de endeudamiento irresponsable del Gobierno”.

“La Argentina se endeudó en tan sólo 14 
meses en 77.615 millones de dólares, 
aproximadamente un 15 por ciento del PIB”

El seguimiento de las emisiones de la deuda y la fuga de capitales desde el comienzo de la gestión de Macri arrojó cifras alarmantes. “La Argentina se endeudó en tan sólo 14 meses en 77.615 millones de dólares, aproximadamente un 15 por ciento del PIB”, precisó Arnaldo Bocco, director del Observatorio de la Deuda Externa de la UMET. Detalló que el ingreso masivo de endeudamiento no frenó el proceso de fuga de capitales sino que lo potenció. “La demanda de dólares sigue en aumento, lo cual no sólo es abastecido a través del mercado de cambios sino también a través de la emisión de Letes del Tesoro, que subsidia la compra especulativa de dólares por medio del crecimiento de la deuda. Si sumamos sólo la fuga de enero, que alcanzó 3196 millones de dólares, y las emisiones de Letes –Letras de Tesoro emitidas en dólares– de enero y febrero de 2017 por 4886 millones, la salida de dólares por atesoramiento, giro de utilidades, turismo e intereses alcanzó los 8082 millones”, afirmó.
Las emisiones de deuda

El Tesoro, debido a la necesidad de cubrir el déficit fiscal, fue uno de los principales emisores de nueva deuda a partir de diciembre de 2015. El informe del Observatorio de UMET precisó que se colocó en los mercados internacionales y bajo legislación extranjera 34.910 millones de dólares, de los cuales 21.910 fueron emitidos a lo largo del 2016 y los 13.000 restantes en los primeros dos meses de 2017. En el detalle del documento se precisó que en enero pasado se licitaron dos bonos en dólares bajo legislación Nueva York por 7000 millones de dólares con vencimiento en 2022 y 2027. A principio de este año, se recibió también un préstamo a 18 meses por 6000 mil millones de dólares de 6 bancos internacionales: Santander, BBVA, HSBA, Citi, JP Morga y Deutsche Bank.

El Tesoro no sólo adquirió deuda en las plazas extranjeras sino que buscó financiamiento en dólares y en pesos en el mercado interno. Se emitieron 9688 millones de dólares en Letes desde el comienzo de la gestión de Macri, de los cuales 4886 millones se colocaron en 2017. En lo que refiere a los préstamos en moneda local, se recibieron 254.425 millones de pesos (equivalente a 16.335 millones de dólares), con bonos ajustados por inflación y, en menor proporción, a tasa fija.

Las provincias fueron otra importante fuente de endeudamiento para la economía local. En los últimos 14 meses, Buenos Aires, Entre Ríos, La Rioja, Neuquén, Mendoza, Chubut, Córdoba, Salta, Chaco, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires emitieron 9055 millones de dólares, de los cuales 2050 fueron colocados en el primer bimestre de 2017. “Los Gobiernos provinciales también se han sumado al festival de endeudamiento de Nación, emitiendo títulos bajo moneda extranjera y legislación extranjera”, advierte el documento de la UMET. Las empresas privadas también imitaron el comportamiento del sector público y aprovecharon para tomar crédito en el extranjero. Acumularon en 14 meses emisiones por 7628 millones de dólares, en donde 1937 millones corresponden a deuda de este año. En lista de compañías que se lanzaron a ofrecer las obligaciones negociables se destacaron el Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, Pampa Energía, YPF, Telecom, Arcor, Cablevisión, IRSA, Agrofina, Aeropuertos Argentinas, Banco Hipotecario, John Deere, Roch y Celulosa Argentina.

La fuga de capitales

...desde diciembre de 2015 la fuga de capitales de la 
economía argentina ascendió a 25.595 millones de dólares

El Observatorio de la Deuda Externa registró que desde diciembre de 2015 la fuga de capitales de la economía argentina ascendió a 25.595 millones de dólares, el equivalente a 5 puntos del PIB, que si se hubieran quedado en el país podrían haber aportado al consumo, la inversión y la expansión del mercado interno, el cual anotó una contracción de 2,3 por ciento el año pasado. En formación de activos externos del sector privados, de decir ahorro en dólares, se fugaron 13.920 millones de dólares, un fenómeno que se sigue acelerando mes a mes. En enero pasado el atesoramiento de divisas se ubicó en 1945 millones de dólares, un 23 por ciento más respecto de igual mes del 2016.

El giro de utilidades de las multinacionales fue otro de los factores que explicó la fuga de capitales, según el documento de la UMET. Acumuló 3215 millones de dólares, de los cuales 3106 millones se anotaron en 2016. La cifra enciende luces de alarma si se tiene en cuenta que en 2015, cuando todavía operaban los controles cambiarios, el giro de dividendos sumó 294 millones. En lo que refiere al turismo, se calculó una fuga de 8560 millones de dólares desde que se Macri inició la gestión. En enero de este año, la salida de dólares por argentinos que vacacionaron en el exterior anotó picos de 1143 millones, un 70 por ciento más que en enero de 2016.

El pago de intereses de la deuda fue otro factor que, además de la fuga de capitales por ahorro, turismo y utilidades, agregó una salida de divisas de la economía local por 13.451 millones de dólares en los últimos 14 meses, de los cuales el 90 por ciento se abonaron el año pasado.

“Considerando que hubo emisiones en moneda extranjera por alrededor de 70 mil millones de dólares a partir de diciembre de 2015 y las reservas internacionales subieron en torno a 21 mil millones, resulta evidente que el crecimiento exponencial de la deuda de estos últimos meses ha seguido financiado de manera contundente una creciente fuga de capitales”, cerró el documento.

Fuente: Página12 - 06 de marzo de 2017