24 de diciembre de 2017

Macri cumple ... con el F.M.I.


...El logro de la aprobación parlamentaria de esta Reforma Previsional para reducir los aumentos a los jubilados forma parte del paquete de medidas comprometido por el presidente Macri ante los acreedores y banqueros norteamericanos durante su viaje a Nueva York, a principios de Noviembre pasado, apenas pasadas las elecciones legislativas...

Christine Lagarde - Directora Gral. del FMI



¿A quién estamos rindiendo deuda?


DEUDA PÚBLICA Y REFORMA PREVISIONAL
Por Héctor GIULIANO (19.12.2017)

Bajo el ampuloso título de Reforma Previsional el gobierno Macri ha logrado la aprobación parlamentaria de una nueva fórmula de actualización de haberes jubilatorios – y beneficios sociales en general – que disminuye el aumento de los sectores pasivos de la economía.
Esto es, una ley que permite la rebaja en los incrementos de los gastos sociales del Estado a costa de los jubilados como uno de los componentes centrales de la contención y/o baja del Gasto Público y del Déficit Fiscal.

La clave funcional del Proyecto de Ley (PL) aprobado – que ya había tenido la media sanción del Senado sin que se armara el alboroto que, en cambio, se desató con su tratamiento en Diputados – es lograr un ahorro del Gasto Público por concepto de gastos previsionales que compense, total o parcialmente, el incremento de los pagos que el Estado tiene que realizar en otros rubros, fundamentalmente en el crecimiento de los intereses de la Deuda Pública.

Concretamente, mientras el PL de Presupuesto 2018 prevé un gasto de Intereses a Pagar por la Deuda de 406.500 M$ (Millones de Pesos) - que explican el 60 % del Déficit Fiscal del año que viene, estimado en 681.800 M$ - el saldo negativo neto del Sistema Previsional es menor que esa cifra: de unos 300.000 M$, producto de Erogaciones por 1.2 B$ (Billones $) menos 900.000 M$ de Ingresos. 

Esta disposición de rebaja o freno en el Gasto Social, a su vez, es parte de toda una batería de medidas en curso por parte de la administración Macri – algunas con necesidad de convalidación por los Poderes Legislativo y/o Judicial – tendiente a materializar el Plan de Ajuste Fiscal requerido por los Acreedores de la Deuda como condicionante para mantener el flujo permanente de nuevas colocaciones de bonos contra garantía de pago de sus Intereses, que vienen creciendo aceleradamente y constituyen hoy el principal factor de desequilibrio fiscal y cuasi-fiscal de la Argentina (ya que el Banco Central – BCRA – a través del mecanismo de su endeudamiento en gran escala por Lebac y Pases Pasivos constituye el segundo nivel de importancia en la sangría financiera del Estado, pagando paralelamente otros 300.000 M$ de Intereses por año, que no están incluidos en el Presupuesto Nacional).

El logro de la aprobación parlamentaria de esta Reforma Previsional para reducir los aumentos a los jubilados forma parte del paquete de medidas comprometido por el presidente Macri ante los acreedores y banqueros norteamericanos durante su viaje a Nueva York, a principios de Noviembre pasado, apenas pasadas las elecciones legislativas del 22.10, durante cuya campaña notablemente tanto oficialismo como oposición política no sometieron a debate ninguna de las iniciativas que fueran sólo  enunciadas por el gobierno de Cambiemos para después de los comicios.

Peor aún, el mismo gobierno – a través de su Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña – en declaraciones producidas en Agosto pasado, había desmentido en forma expresa las versiones de un proyecto de Reforma Previsional del Ejecutivo para después de los comicios de Octubre.

Esto ratificó así un procedimiento perverso, admitido por toda la Clase Política, en el sentido que los asuntos de gobierno que tocan a problemas importantes en materia económico-financiera, social y política no son materia de información y mucho menos de  debate ante la Opinión Pública antes que se produzcan.

EL NUDO DE LA CUESTIÓN

El nudo de la cuestión planteada por la nueva ley sancionada por el Congreso es el uso de la fórmula de actualización jubilatoria como variable de ajuste de los gastos previsionales para disponer de más recursos para ser aplicados fundamentalmente a sufragar el aumento de los intereses de la Deuda del Estado.

En una suerte de reduccionismo no declarado, la administración Macri busca rebajar los nuevos aumentos jubilatorios y sociales encubriéndolo bajo el ropaje de Reforma del Sistema Previsional para poder pagar más Intereses.

La actual fórmula de indexación de haberes – que se usa para actualizar jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y por discapacidad, AUH y otros gastos sociales (en adelante, jubilaciones) – toma en cuenta dos factores básicos: la evolución de los salarios activos y el ritmo de recaudación tributaria.

La nueva fórmula del gobierno Macri cambia estos factores reemplazándolos por otra cuya incidencia corresponde a la Inflación pasada en un 70 % y a la evolución del Índice Salarial o Ripte  en un 30%.

Cabe recordar que la idea original era peor aún porque no contemplaba este segundo rubro, es decir, el aumento en las jubilaciones y pensiones, sino solamente el ajuste por inflación, de modo que tales haberes se mantuviesen constantes o congelados en términos reales.

En los hechos, y tal como está probado matemáticamente, los jubilados van a percibir así aumentos menores a los que recibirían utilizando la fórmula actual de indexación para cálculo de los incrementos de haberes.

En el próximo mes de Marzo, los jubilados – y, por extensión, todos los beneficiarios sociales – percibirán así un aumento de sólo un 5.7 % mientras que por aplicación de la fórmula de actualización hoy vigente les correspondería un 12 %, es decir, poco menos de la mitad.

Con el agravante que estas actualizaciones se calculan con valores financieramente desfasados porque mientras la inflación va carcomiendo los ingresos de la gente día por día, las actualizaciones se producen en forma diferida – en este momento, cada 6 meses y a partir de ahora cada 3 – pero la incidencia de los aumentos de precios durante el período transcurrido no se recupera.

Peor todavía – como en este caso – cuando se toma como referencia inflacionaria para la actualización de Marzo del 2018 la del Trimestre III de este año, que es menor a la esperada para el cierre del Cuarto Trimestre.

Esta pérdida en los haberes jubilatorios no se recupera tampoco con el nuevo Bono compensatorio – planteado, a último momento, como paliativo parcial para los beneficiarios más bajos – que, a su vez, es un bono de carácter discriminatorio porque se concedería sólo a personas con ingresos menores de 10.000 $/Mes y es una suma que sigue estando por debajo del valor de la Canasta Básica Total, que mide la Línea de Pobreza.

Esta medida – que saldría como Decreto del Poder Ejecutivo – no cubre la disminución producida en los nuevos aumentos y significa además que el Gobierno dispone así una medida discrecional que implica afectar la distribución de los ingresos de la gente.
Notablemente, un gobierno de línea liberal, que hace de la Libertad de Mercado una premisa doctrinal y fáctica de su permisividad frente a la Inflación sin Control de Precios sí se ocupa, en cambio, de controlar, regular y rebajar las remuneraciones del Sector Pasivo, siendo que para el Liberalismo el Salario es una Mercancía.

Este planteo está radical y sustancialmente contrapuesto a la Doctrina Social de la Iglesia en materia de Salario Digno y va contra la lógica del Derecho Laboral y Previsional Argentino e Internacional.

Probablemente no se encuentre entre los antecedentes cercanos – desde la rebaja salarial y jubilatoria del 13 % bajo el gobierno De la Rúa, en Julio del 2001 – la aplicación de una medida formal tan agraviante como ésta que ahora ha convalidado el Congreso de la Nación, con el previo acuerdo de los gobernadores provinciales y de la mayor parte de la partidocracia con representación parlamentaria.

PERSPECTIVAS DE LA LEY

Estrictamente hablando, la aprobación de la nueva ley de rebaja jubilatoria es un problema que no estaría terminado con su sanción:

a)    Está dentro de lo más probable que este instrumento legal dé lugar a una ola de demandas contra el Estado comparable a la del fallo Badaro y conexos.
b)    Deja abierto también el riesgo que el asunto pueda llevarse a tribunales internacionales por concepto de violación a los principios de retroactividad, progresividad y no regresividad contemplados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969).
c)    Amenaza poner en juego la opinión de la Corte Suprema de Justicia contra el Ejecutivo ante las fundadas probabilidades de apelación por inconstitucionalidad contra la nueva ley del Congreso.

El nivel de torpeza que conlleva la ley anti-jubilatoria que acaba de aprobarse es previsible que genere problemas de muy difícil solución en materia jurídica, económico-social y política; y esto sólo se explica en función de la grave situación fiscal argentina existente y que el gobierno Macri – con la complicidad de gran parte de la oposición partidocrática y los grandes medios de difusión afines – se esfuerza en ocultar.

La ecuación de hierro de bajar los aumentos a los jubilados para ahorrarse fondos que serán aplicados al pago de mayores intereses de la Deuda Pública es una de las medidas más degradantes a las que pueda apelar un Gobierno – y la Clase Política que lo apoya directa o indirectamente en tal gestión – para garantizar a los acreedores el pago de los servicios de la Deuda.

Esto desnuda qué y cómo, en lo concreto, el objetivo buscado por las autoridades es contar con un mecanismo legal que reduzca la incidencia de los gastos previsionales en las Cuentas Fiscales o – dicho en buen romance – que permita rebajar los futuros aumentos jubilatorios y sociales conexos (que abarcan un universo de 17.4 millones de personas) para mostrar la voluntad del gobierno Macri de mantener a ultranza el pago de los Intereses de la Deuda Pública, que sigue contrayendo en gran escala y con total irresponsabilidad financiera fiscal.

Se estima que el ahorro por concepto de gasto previsional – que es la pérdida que sufren los jubilados y beneficiarios sociales en general – estaría entre los 60 y los 80-100.000 M$, según estimaciones preliminares (que sólo serían conocidas, en principio, cuando se tengan los datos del Presupuesto corregido para el 2018).

En el contexto de su Política de Gobernar con Deuda, el presidente Macri, por razones de servidumbre y servilismo financiero, está tensando impolíticamente al máximo la cuerda con esta Ley que contrapone la relación entre el Sistema Previsional y el servicio de la Deuda del Estado.
Fuente:
argentinavorticegeopoliticomundial

25 de octubre de 2017

Ajustar, ajustar... para pagar intereses


Presupuesto 2018: 
el 28 % será para pagar intereses de la deuda.





Según el presupuesto enviado al Congreso, solo en intereses, el gobierno amarillo pagará 406 mil millones de pesos durante el 2018. Unos 1.100 millones por día o 46 millones de pesos por hora. De esta manera, los servicios de la deuda, será el principal gasto de la administración central que se llevará 28 pesos por cada 100 presupuestados. La cifra no contempla el pago de capital ni de todos los intereses que se deben pagar que pasaran a ser parte del capital.


PRESUPUESTO 2018: 
Macri pagará $ 1.100 millones por día en intereses de la deuda

Por Héctor Giuliano* 
20-10-2017

La última información oficial disponible del ministerio de Finanzas, a cargo de Luis Caputo,  muestra que el saldo de la Deuda Pública al 31 de marzo de 2017 es de 298.000 millones de dólares.

Ésta es sólo la deuda en cabeza del Estado Central. Es decir, no figuran aquí las deudas de provincias, municipios, empresas del Estado, organismos nacionales, fondos fiduciarios, ni juicios contra el Estado con sentencia firme.

Ello significa que la actual administración –como todas las anteriores– mantiene en secreto los montos totales de la Deuda Pública Nacional y no presenta demostración alguna de la capacidad de repago sobre dichas deudas, que siguen creciendo en forma extraordinaria.

Repasando, la administración del presidente Mauricio Macri heredó del kirchnerismo un stock de Deuda de 254.000 millones de dólares. Esta deuda –pese al discurso del desendeudamiento K– se incrementó unos 100.000 millones durante sus 12 años de gestión dado que la había recibido en 151.000 millones de dólares a mediados del 2003.

El nuevo gobierno Macri aumentó la Deuda en unos 35.000 millones de dólares en el 2016. Y tiene previsto por presupuesto un aumento adicional de la misma en más de 38.000 millones este año 2017 y propone para el Ejercicio 2018, según el presupuesto, otro aumento de unos 47.000 millones. En total 120.000 millones de dólares de nueva deuda, en 3 años, más de la que tomó el kirchnerismo durante su larga década de gestión.

Además la estructura de la Deuda Macri empeora no sólo el quantum de las obligaciones (casi 300.000 millones de dólares) sino también en su composición, debido a la proporción creciente de Deuda Externa sobre Deuda Total (más del 35 %), las mayores tasas de interés (del orden de un 6-7 % anual), la menor vida promedio (7,2 años) y el monto rápido y fuertemente creciente de los intereses a pagar.

De esta manera, conforme al Presupuesto 2018 enviado al Congreso, el año que viene le caen al gobierno central vencimientos de capital por 66.600 millones de dólares que – siguiendo la regla histórica general– no se amortiza en forma neta sino que se cancela tomando nuevas deudas por un valor de 113.000 millones, o sea, con el aumento adicional citado de los 47.000 millones durante el próximo ejercicio.

Esto significa que durante el 2018 el ministro de finanzas Caputo estará firmando emisiones de Deuda del Estado a un promedio de 6.000 millones de pesos por día.


A la par, mientras estos vencimientos de capital se refinancian íntegramente, los intereses se pagan y son parte del llamado Gasto Público Corriente alcanzando los 406.000 millones de pesos (21.000 millones de dólares).

Son un promedio diario de 1.100 millones de pesos por día. El equivalente de financiar un hospital público pero que se destinan a cubrir servicios de la deuda financiera del Estado.

Con el agravante que no todos estos intereses se pagan sino que un 30 % de los mismos no se puede pagar y se capitalizan. Entonces, por anatocismo, que es el interés devengado y no pagado que se transforma en capital, devenga nuevos intereses.

Por eso el anatocismo es el sinónimo de la usura. Dado que cuando un deudor –como la Argentina de hoy– no devuelve un centavo de capital ni puede abonar la totalidad de los intereses de su deuda, quiere decir que ese deudor – el gobierno Macri – se encuentra en una crisis de Deuda en estado crítico.

Por esta razón, según el Presupuesto 2018 enviado al Congreso, los Intereses son el principal rubro neto del Gasto Público donde 28 de cada 100 $ que gasta la Administración Central –casi una tercera parte– se destinan al pago de estos servicios y, como dijimos, no todos se abonan.

Ergo, los intereses son el principal rubro del gasto del Estado y, consecuentemente, el principal factor determinante del Déficit Fiscal. Ante lo cual, la única respuesta de la administración Macri frente a este macro-problema de la deuda es seguir tomando más Deuda como lo dijo luego de las elecciones. Sin esta política institucional de gobernar con deuda la administración Macri perdería automáticamente tanto su estabilidad financiera como su estabilidad política.

* Licenciado en Administración y Finanzas y experto en Deuda Pública y Externa.

Fuente: stripteasedelpoder

24 de septiembre de 2017

MEGA ENDEUDAMIENTO DEL BCRA



"La sangría financiera por estos servicios de intereses del BCRA configura un verdadero agujero negro en las finanzas del Estado Argentino, nunca ha ocurrido a este nivel en la historia financiera de nuestro país y no se tiene conocimiento que una situación análoga se dé hoy en otras partes del mundo con la misma magnitud".


MEGA-ENDEUDAMIENTO DEL BANCO CENTRALLic. Héctor L. GIULIANO
 
La deuda del Banco Central (BCRA) por Lebac  al 31.8 pasado – según acaba de ser informada por la entidad – supera ya la cifra récord histórica de un billón de pesos (1 B$), equivalente a unos 60.000 MD (Millones de Dólares).

Esta deuda constituye la mayor parte de la deuda cuasi-fiscal o propia del BCRA, que se denomina así para diferenciarla de la Deuda Pública del Estado Central o del Tesoro Nacional, que es la Deuda Fiscal (una deuda que a su vez pasa hoy los 300.000 MD y se computa por separado).

El monto de la deuda por Lebac – Letras a muy corto plazo del BCRA (la mayoría con vencimientos a 30-35 días) – se renueva en forma virtualmente total e incluso se incrementa aún más todos los meses a través de subastas en las que participan sólo una decena de bancos que conforman un oligopsonio local (monopolio de pocos compradores de estos títulos, que lo hacen por cuenta propia y/o por cuenta de terceros).

El monto acumulado de los pasivos por Lebac supera hoy la Base Monetaria (BM) de la Argentina – dinero circulante más cuentas corrientes en pesos - que es de 838.400 M$ (Millones de Pesos, equivalentes a 48.300 MD).

Esta situación es tan grave como insólita ya que el BCRA paga intereses por estas Lebac a una tasa promedio del orden del 27 %, lo que significa la sangría financiera de unos 270.000 M$ por año; solamente en concepto de intereses ya que el capital o principal de las obligaciones, como dijimos, se renueva en forma prácticamente total.

Hace pocos días, el presidente del BCRA, Sturzenegger, se lamentó en un discurso de que el gobierno kirchnerista hubiera gastado innecesariamente 11.200 M$ entre el 2008 y el 2015 para persistir en la emisión de billetes de 100 $ sin pasar a billetes de mayor denominación pese a la inflación creciente que ocultaba. Pero el mismo titular paga hoy 270.000 M$ por año en concepto de intereses solamente por Lebac.

Esta suma de intereses significa un promedio de 740 M$ por día, que es un importe semejante al de los intereses que el Tesoro paga paralelamente por su Deuda de la Administración Central (250.000 M$/año = 700 M$/día,  según Presupuesto 2017).

La sangría financiera por estos servicios de intereses del BCRA configura un verdadero agujero negro en las finanzas del Estado Argentino, nunca ha ocurrido a este nivel en la historia financiera de nuestro país y no se tiene conocimiento que una situación análoga se dé hoy en otras partes del mundo con la misma magnitud.

El stock de las Reservas Internacionales de la Argentina – siempre en base a los últimos datos al 31.8 – es de 48.900 MD. Pero tales reservas no son propias porque no fueron compradas con recursos genuinos del BCRA ni con fondos provenientes de la Tesorería sino con emisiones de Deuda:

a) El BCRA imprime dinero sin respaldo para comprar divisas que pasan a formar parte de las reservas pero luego absorbe ese dinero colocando Lebac entre el grupo de bancos que maneja el negocio de estas letras a través de su carta extorsiva de exigir mayores tasas de interés a cambio de no desplazarse hacia la compra de dólares.

b) El BCRA acepta así pagar tasas de interés altas y crecientes por esas Lebac, que renueva todos los meses y que en los últimos tiempos ha venido aumentando a razón de un punto porcentual promedio cada mes (tomando como referencia la tasa a 30-35 días de plazo): 25.5 % el 15.7, 26.5 % el 15.8 y actualmente más del 27 % en las operaciones que el Banco realiza en el Mercado Secundario. Siendo que los importes de letras que vencieron en las dos últimas subastas fueron de 535.000-530.000 M$ por vez (con un pago de intereses que, según el mix de vencimientos, está entre 14.000 y 12.000 M$ por mes).

c) Con los pesos emitidos el BCRA compra dólares en el Mercado y luego es el mismo BCRA el que retira esos pesos del Mercado para contraer la Base Monetaria, que aumenta precisamente con estas grandes emisiones de papel moneda.

d) Todo esto significa que el BCRA compra Reservas con Deuda: el stock de las reservas es actualmente superior a los 50.000 MD pero el stock de letras que sirvieron para comprar dichas reservas equivale a los 60.000 MD.

e) Con este método de emisión espuria de dinero el BCRA compra dólares en el Mercado, que son divisas que provienen básicamente de dos fuentes: liquidación de exportaciones (en su gran mayoría agropecuarias) e ingresos por desembolsos de Deuda Externa (deuda contraída casi toda por el Estado Central y también – en menor medida - por colocaciones de deudas en el exterior de Provincias y Empresas Privadas).

f) Se da así la paradoja que cuando el gobierno contrae deuda externa con terceros – acreedores privados y organismos financieros internacionales – se produce, al menos en lo inmediato, un doble endeudamiento porque la gran mayoría de esos fondos se destina a cancelar vencimientos renovando íntegramente las obligaciones originales (pago sistemático y total de deudas con nuevas deudas) pero además las divisas que transitoriamente se retienen como reservas del BCRA dan lugar a la emisión de dinero antes citada  y esta emisión excedente deriva en su absorción con Lebac, lo que implica que parte de la Deuda Externa del Tesoro termina así dando lugar a una paralela Deuda Interna del BCRA.
Esto último es particularmente grave en el caso de los préstamos de organismos multilaterales de crédito – como el BID, el Banco Mundial y la CAF – con los que el gobierno sigue contrayendo préstamos en moneda extranjera para financiar obras públicas y de infraestructura que se pagan mayormente en pesos (carreteras, escuelas, hospitales, centros turísticos y hasta planes sociales), lo que constituye un despropósito; un despropósito que sirve para aumentar artificialmente el stock de reservas con deuda.

g) Recientemente, el BCRA comenzó a elevar también las tasas de interés de las Lebac a plazos mayores a 35 días (que constituyen más de la mitad del total) para tratar de mejorar la curva de rendimientos de los tomadores de letras y buscar con ello diferir un poco la asfixia financiera por la enorme masa de vencimientos mensuales que tiene, pero esto no cambia el fondo de la cuestión porque encarece más aún los intereses para todos los plazos.

En el marco de su política de Gobernar con Deuda, el gobierno Macri – a través del BCRA – ha venido aumentando su pasivo cuasi-fiscal tanto o más que la deuda fiscal o del Tesoro: el saldo de Lebac era de 282.100 M$ a fin de 2014, pasó a 416.900 M$ a fin del 2015, ascendió a 698.400 M$ a fin de 2016 y actualmente pasa el billón de pesos: 1.030.700 M$.

Los intereses a pagar sobre este monto de endeudamiento son el subproducto lógico del costo que la administración macrista paga a los capitales financieros para que – estabilidad cambiaria mediante – estos fondos especulativos, internacionales y locales, sigan obteniendo tasas de ganancia en la Argentina que son las más altas del mundo.

Paradójicamente, el mismo presidente que desde que asumió se la pasa pidiendo aumento de las Inversiones Extranjeras Directas (IED) es el mismo que ofrece las mejores tasas alternativas de rentabilidad financiera gracias al negocio de especulación que se administra desde el BCRA y en coordinación con la banca privada.

Con el argumento de contener la Inflación por medio de la suba de las Tasas de Interés el BCRA atrae capitales golondrina que usufructúan el negocio financiero que se alienta y organiza desde el propio Estado y a costa de la usura creciente que pesa así sobre las Finanzas Públicas.

El mantenimiento del lucrativo arbitraje privado entre tipo de cambio y tasa de interés ("carry trade" o bicicleta financiera) hace que las divisas que ingresan presionen sistemáticamente a la baja del dólar, con lo que el mecanismo se retroalimenta: a mayor tasa de interés del BCRA, mayor ingreso de dólares financieros y, consecuentemente, más oferta de divisas que entran al mercado, manteniendo así la tendencia a la baja en el tipo de cambio y presionando adicionalmente de nuevo sobre las tasas de interés de referencia (27 % por Lebac y 26.25 % por Pases Pasivos).

Con el agravante que hoy las tasas de las letras son cada vez más positivas frente a la inflación – al menos, frente a la inflación proyectada – y atraen así también capitales locales en pesos.

Toda esta enorme masa de dinero que el BCRA retrae de la circulación vía Lebac tiene, entre otras, tres consecuencias particularmente graves para la Economía Argentina:

1. Aumenta la deuda cuasi-fiscal y las sumas extraordinarias por intereses a pagar.

2. Estimula en forma perversa el desvío de dinero de los negocios productivos a los especulativo-financieros. Y

3. Disminuye el quantum de dinero prestable por los bancos privados y oficiales (que también participan en gran medida en el sostén de las compras y los stocks de Lebac) y con ello disminuye también el destino productivo del Crédito, aumenta su costo y sus consecuencias recesivas se transmiten a la Economía Física o Real.

Lo que ocurre es que, en definitiva, todo esto es parte de la misma cuestión de fondo: el gobierno Macri es un gobierno total y absolutamente deuda-dependiente, es decir, una administración de gobierno sostenida por el capital financiero-bancario a través del aumento sistemático de la Deuda Pública y sus servicios.

Si dejase de pagar a sus acreedores ese diezmo laico de los intereses usurarios que abona corre el riesgo cierto de que los capitales especulativos se desplacen de las letras a los dólares y con ello se tenga que blanquear la Crisis de Deuda existente, con la pérdida consiguiente de estabilidad financiera y política del gobierno.

El BCRA declara que actualmente rige un tipo de cambio flotante pero esto no es estrictamente cierto: es un eufemismo que enmascara la realidad de su intervención indirecta pero constante sobre la oferta de dólares, que se regula a través de la Tasa de Interés; por lo que, en los hechos, no existe verdadero Mercado Libre de Divisas.

La finalidad primaria del aumento de las tasas oficiales de referencia – que constituyen el piso de las tasas de interés del Mercado – no sería entonces el freno de la Inflación sino el mantenimiento de un retraso cambiario, que es la principal herramienta que el gobierno Macri puede mostrar a los acreedores para garantizar el creciente gasto corriente por el pago de los intereses actuales y de los intereses adicionales que se van sumando por las nuevas deudas en moneda extranjera (externas y locales) que contrae.

El gobierno Macri, metido cada vez más en la encerrona financiera de una trampa de deuda perpetua – fiscal y cuasi-fiscal – trata de sostener así el altísimo costo que le permita llegar a las elecciones parlamentarias del 22.10 sin nuevos desequilibrios cambiarios, pagando para ello las más altas tasas de interés posibles mientras vende a la opinión pública un discurso de expectativas contradicho con las realidades económicas y financieras de la Argentina.

Es el costo financiero que el Macrismo está pagando para lograr mejor posicionamiento propio y más alianzas con la partidocracia que le permitan alcanzar las mayorías mínimas que necesita en el Congreso para aprobar los planes de ajuste y reformas estructurales que los acreedores le exigen para poder sostener los servicios crecientes de la Deuda Pública.

Buenos Aires, 9.9.2017 

19 de septiembre de 2017

¿Cuánto debe EE.UU.?


¿Qué es la deuda estatal de EE.UU.? ¿En qué consiste y cómo ha evolucionado durante los mandatos de los últimos presidentes norteamericanos?



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27 de agosto de 2017

Deuda USA: Casi 20 billones


Reloj de la deuda (actualizado)
http://www.usdebtclock.org/



EE.UU. quedará al borde del caos si su Congreso no eleva el techo de deuda antes de octubre
Agosto 26, 2017

Si el Gobierno de EE.UU. no consigue su objetivo, el Tesoro de ese país solo podrá afrontar el 23 % de sus obligaciones en octubre.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, se enfrenta una situación complicada —que se puede volver aún más difícil en poco más de un mes— si no consigue que el Congreso de su país eleve el techo de deuda de EE.UU. antes de octubre.

En ese caso, perdería su paraguas legal para continuar con el endeudamiento necesario para balancear los gastos estatales norteamericanos, que son mayores que sus ingresos. Ante este cuadro, el Bipartisan Policy Center considera que los legisladores deberían “actuar” si pretenden “garantizar que todas las obligaciones sean pagadas en su totalidad y a tiempo”.

El propio presidente de EE.UU., Donald Trump, presiona para conseguir esa modificación pero, si el Congreso no avanza esa propuesta, Washington tendrá un déficit de 80.000 millones de dólares en octubre, lo que significa que no podrá asumir el 23 % de sus obligaciones de ese mes y su economía sufriría las consecuencias.

La opción que maneja Mnuchin es elegir qué pagar. Ante el peor escenario, cumpliría con los tenedores de bonos, los beneficiarios del Seguro Social y del ‘Medicare’, los militares, los contratistas de defensa y los programas de educación por un total de 267.000 millones de dólares. Esa decisión afectaría a los salarios de los trabajadores federales, los beneficios de los veteranos y los subsidios de salud, entre otras partidas.
Republicanos, con confianza

Aunque el Partido Republicano confía en conseguir su objetivo en el Congreso, aún no están seguros de cómo hacerlo, por lo que no descarta que el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, deban convencer a los demócratas de la necesidad de llevar a cabo esa modificación.

El inquilino de la Casa Blanca también ha cuestionado la dilación en resolver el tema y el problema que tendrían con los representantes del Partido Demócrata: “Podría haber sido tan fácil ¡Ahora es un desastre!”.

RT

Fuente: http://www.laverdadoculta.com.ar/2017/08/eeuu-quedara-al-borde-del-caos-si-su.html

27 de julio de 2017


DOLAR Y DEUDA DEL BCRA

(Y el mito del Tipo de Cambio Flotante)


por Héctor L.Giuliano
9-7-2017

El aumento de la cotización del dólar que se ha producido en los últimos días viene motivando

distintas explicaciones: retracción de liquidación de divisas de exportaciones cerealeras, falta de ingreso de dólares provenientes de la toma de deuda externa del gobierno nacional y de las provincias, no intervención del Banco Central (BCRA) y/o de bancos oficiales en la venta de moneda extranjera, expectativas de mayor inflación, incertidumbre política, etc.

Cada una de estas hipótesis tiene o puede tener una cuota-parte de verdad pero este hecho del incremento del precio del dólar – que todavía no se sabe si queda contenido aquí o es prolegómeno de un reajuste cambiario mayor – permite también otra lectura que notablemente ha estado ausente en estos días y que está ligada a la relación entre Tipo de Cambio y Tasa de Interés.

Como es público, notorio y declarado, el presidente del BCRA Sturzenegger está jugado totalmente a utilizar el aumento de la tasa de interés de referencia – y por ende, el incremento generalizado de las tasas del mercado – como intento de ancla o freno anti-inflacionario.

El hecho que las elevadas tasas fijadas por el BCRA desde la asunción del gobierno Macri no haya dado resultados prácticos hasta la fecha – en un año y medio de gestión - y que, por el contrario, hayan pesado también en el aumento generalizado de los precios a través del incremento de los costos financieros empresarios parece no hacerle mella a los postulados dogmáticos del titular del Banco.


Para poner este problema coyuntural del aumento del dólar en contexto hay que plantear aquí la cuestión de fondo, que es el Mito del Tipo de Cambio Flotante.

La administración Macri y todo el establishment económico-financiero sostienen que hoy la cotización del dólar es producto del libre juego de la Oferta y la Demanda de divisas pero ello no es cierto: 

  1. El supuesto libre juego de Oferta y Demanda no existe cuando la Oferta está fuertemente concentrada en manos de pocos y grandes grupos oligopólicos exportadores de commodities, en los ingresos de divisas provenientes de la toma gubernamental de deuda externa en gran escala y en el movimiento de capitales especulativos o golondrina que ingresan al país para lucrar con el diferencial – récord en el mundo – de tasas de interés locales que son un múltiplo de las internacionales bajo tipo de cambio retrasado y estable.
  2. El BCRA no tiene, en realidad, la necesaria capacidad de acción directa – el eufemismo de su poder de fuego – como para poder influir sobre los movimientos de los capitales especulativos vía compra/venta de divisas porque sus Reservas Internacionales son inferiores a sus pasivos dolarizados o dolarizables de corto plazo (léase Lebac y Pases).1
  3. El BCRA no interviene en forma directa en el Mercado – o lo hace en magnitudes muy limitadas – pero sí actúa de modo determinante en forma indirecta, a través del manejo de las Tasas de Interés: fundamentalmente, aumentando las tasas para atraer capitales especulativos en pesos (locales y extranjeros), con lo que detrae la demanda de dólares y contribuye con ello a mantener el retraso cambiario. 

Por ende, es un mito o directamente una expresión engañosa decir que en la Argentina hay flotación cambiaria cuando el BCRA controla indirecta pero concretamente el valor del dólar a través de la tasa de interés.

Ahora bien, cabe aquí una pregunta: ¿Esta política de retraso cambiario vía altas tasas es una política libre, autónoma y conveniente del BCRA o es una acción continuada y sistemática para favorecer la rentabilidad financiero-bancaria?

Veamos:

  1. El stock de Lebac, en manos del oligopolio de los grandes bancos que operan en la plaza local, suma el equivalente a unos 60.000 MD y tiene un perfil de vencimientos estrechísimo, con el grueso de las colocaciones a 28-30 días de plazo.
  2. Todos los meses – antes era con frecuencia semanal – el BCRA procede a renovar prácticamente la totalidad de estos vencimientos de letras dado que carece de la capacidad de repago para amortizarlos y que, si lo hiciera, estaría inyectando una masa de dinero al mercado que terminaría presionando sobre los precios, acentuando aún más la inflación.
  3. Los bancos se presentan entonces ante el BCRA con la carta extorsiva de pasar por el escritorio a renovar las Lebac o pasar por la Caja a cobrarlas, a lo que las autoridades responden sistemáticamente con todas las refinanciaciones del caso. 
  4. Esta política de novación permanente de Lebac – y ahora también de Pases Pasivos – viene de la administración kirchnerista pero se ha potenciado al extremo bajo la macrista, que duplicó el stock de tales obligaciones y acortó aún más los plazos. 
  5. El costo financiero de esta política de sobre-endeudamiento cuasi-fiscal del BCRA es altísimo y constituye una sangría por pago de intereses equivalente a la del Tesoro Nacional.2 
Bajo estas condiciones de absoluta indefensión jurídica (por lo contractual de los instrumentos) y financiera del BCRA la relación tipo de cambio-tasa de interés adquiere obviamente un valor determinante.

Con una particularidad muy especial: que así como el BCRA sube las tasas para evitar que los capitales especulativo-bancarios se desplacen al dólar es igualmente válida la variante recíproca de que los bancos le exijan al BCRA el aumento de las tasas de interés para ellos no pasarse al dólar.

Aunque casi siempre son los movimientos del dólar mayorista los que presagian el aumento del minorista o de venta al público, cabe anotar que en este caso de varios días continuados de aumento del tipo de cambio se trató básicamente de movimientos derivados de grandes operadores y no de corrida de la gente a las casas de cambio.

En condiciones normales – pero especialmente en momentos de crisis - el dólar tiene un comportamiento inverso a las reglas tradicionalmente aceptadas de la Ley teórica de la Oferta y la Demanda porque frente a un aumento del Precio (la cotización del dólar) la demanda de moneda extranjera no se retrae sino que, por el contrario, aumenta (tanto por expectativas como por posicionamiento más seguro en moneda dura); con lo que el problema de volatilidad de los cambios se agrava.

Esta inestabilidad cambiaria – en medio del serio problema de atraso del tipo de cambio que vive la Argentina – puede perfectamente ser inducida entonces con el objetivo de forzar un aumento de las tasas de interés por parte del BCRA, como una suerte de presión extorsiva para que mantenga y/o eleve algo más dichas tasas; contra amenaza fáctica de ir pasando los fondos que están colocados en Lebac a dólares, con el consecuente aumento de su cotización en el Mercado y el paralelo peligro cierto de mayor inflación por traslado de tal devaluación a los precios.

La encerrona y vulnerabilidad del gobierno Macri frente a este dilema – lo mismo que lo fue durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner – se agrava exponencialmente hoy debido a la magnitud de los vencimientos próximos y las necesidades tanto financieras como políticas de la actual administración.

El día 18 de este mes – Julio – le caen al BCRA vencimientos de Lebac por la mitad de su stock: 495.000 M$ (casi 500.000) sobre el total existente de 984.000 M$.

La imperiosa necesidad por dependencia del gobierno de renovar esta masa extraordinaria de pasivos a corto plazo y el sorpresivo mini-salto devaluatorio del peso producido en los últimos días por aumento del dólar derivaron en un nuevo aumento de la tasa de interés de las Lebac del BCRA: su presidente, Sturzenegger, que la había bajado muy levemente al 25.5 % para 28 días de plazo, la elevó a 26.05 %.

Ahora – y por el momento - sólo cabe esperar como reaccione el Mercado ante este nuevo incremento del costo financiero y cómo evolucionen las tasas de las Lebac de aquí a la macro-renovación del día 18.

Una movida de este tipo - aumento del dólar y paralelo aumento de las tasas de interés - indudablemente favorece de hecho los intereses de los sectores comerciales y financieros más concentrados de la Economía: a) los grandes grupos exportadores, que mejoran así su rendimiento directo (por ejemplo, los sectores agro-exportadores de soja, a quienes se les atribuye haber retenido fuertes liquidaciones a la espera de una devaluación que resultaba así inducida), b) los bancos prestamistas por Lebac al BCRA y c) los capitales especulativos externos, que de esa manera re-equilibran sus ecuaciones de alto rendimiento por operaciones de bicicleta financiera o carry trade (entrada de capitales de corto plazo para lucrar con el diferencial de tasas de interés locales-internacionales bajo tipo de cambio relativamente estable).

En medio de un año electoral con alineamientos partidocráticos tan vacuos como poco consistentes, sin poder mostrar resultados en su política económico-financiera después de un año y medio de gestión y con un cuadro cada vez más acentuado de déficits gemelos – fiscal y externo – la administración Macri se encuentra sometida cada vez más a la dependencia de su política de gobernar con deuda.

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Notas:
1 Según el Balancete del BCRA al 30.6.2017 – Estado resumido de Activos y Pasivos - las Reservas son de 48.000 MD (Millones de Dólares, con redondeo de cifras) mientras que los Encajes bancarios en moneda extranjera suman unos 13.000 MD (12.900), Otros Pasivos son 12.000 MD (fundamentalmente el Swap con el Banco Popular de China) y el stock de Lebac equivale a 59.300 MD (casi 60.000).
El BCRA retiene así, pagando altos intereses, más dinero por sus deudas de cortísimo plazo (la mayoría Lebac a 30 días y Pases a sólo 7) que el total de la Base Monetaria (BM): son 984.000 M$ (Millones de Pesos) de Lebac contra 833.100 M$ de BM.
Ergo, el BCRA tiene menos reservas internacionales que las deudas que contrajo para sostenerlas (Lebac/Pases Pasivos, Swap con China y encajes de los bancos locales).
2 El stock de Lebac - computando las deudas respectivas en M$, el tipo de cambio a fin de cada ejercicio ($/US$) y el importe equivalente en MD - tuvo la siguiente evolución durante los últimos años:

    282.100 M$ x 8.55 $/US$ = 33.000 MD al 31.12.2014
    416.900 M$ x 13.00 $/US$ = 32.100 MD al 31.12.2015
    698.400 M$ x 15.85 $/US$ = 44.100 MD al 31.12.2016
    984.000 M$ x 16.60 $/US$ = 59.300 MD al 30.06.2017

Los intereses anuales pagados por estos pasivos – solamente Lebac - fueron de 153.300 M$ el año 2016 (= 9.700 MD) y habían sido de 77.200 M$ en el 2015, último año de la administración Kirchner (= 5.900, casi 6.000 MD).
Puede estimarse tentativamente que, con un stock promedio de 800.000 M$ (= 48.000 MD) y a una tasa – también promedio – del 25 % anual, el BCRA terminaría pagando en el corriente año unos 200.000 M$ (= 12.000 MD) de intereses.
Algunas versiones – descontando que no bajaría sustancialmente el stock de Lebac en lo que resta del año – elevan estas proyecciones a 220-240.000 M$.
Esta enorme y creciente masa de intereses a pagar por parte del BCRA es paralela y se suma a los intereses totales del Tesoro Nacional, que según el Presupuesto 2017 son unos 250.000 M$ (248.000 M$, equivalentes a unos 14.000 MD).
O sea, que sumando BCRA y Tesorería se pagarían aproximadamente entre 450 y 480.00 M$ (= 27/29.000 MD) este año.
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Fuente: Foro de la Deuda - La Plata


16 de julio de 2017

¿Quiénes controlan Wall Street?


Toro de Wall Street

Black Rock/Vanguard/State Street: 
los gigabancos que controlan la mitad de Wall Street

Alfredo Jalife-Rahme

Nunca acaba de asombrar el grado de "reconcentración" de la riqueza propiciada por la desregulada globalización financierista que propende por su naturaleza intrínseca al darwinismo oligopólico y/o "casi monopólico".

Hace casi seis años ya había abordado que New Scientist había revelado con enfoque científico “la identidad de la plutocracia bancaria global (1 por ciento) que controla al mundo (99 por ciento: https://goo.gl/2Rbajf)”.

Luego, hace dos años, en una perturbadora investigación, Russia Today expuso a los “cuatro oligopolios financieristas –los cuatro megabancos– que controlan el mundo”: Black Rock, State Street Corp, FMR (Fidelity), Vanguard Group (http://goo.gl/UjlfE3).

En ese momento comenté que “ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Te, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EU– había señalado que “los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune (http://goo.gl/D71NjX)” que son controladas por “los cuatro grandes ( the big four)”: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group”.

En realidad, los banqueros esclavistas Rothschild forman parte de las ocho familias que controlan los cuatro megabancos que dominan Wall Street.

Black Rock, que dirige el israelí-estadunidense "Larry" Fink, ha estado muy activo en México, donde operó la privatización de Pemex que, vista en retrospectiva, resultó en un cataclismo para los ciudadanos mexicanos (https://goo.gl/1SIDk8).

Hace casi cuatro años demostré que Black Rock –transmutación de Blackstone y Evercore Partnershi

Blackstone fue la extraña entidad que cobró el fantasmagórico "doble (¡supersic!) seguro" de las torres gemelas del 11/9 ("Bajo la Lupa", 26/9/04), mientras el itamita Pedro Aspe Armella es empleado de Roger Altman: mandamás omnipotente de Protego/Evercore Partnership.

Black Rock controla muchos multimedia entre ellos The Economist y el Financial Times, no se diga en México.

En un artículo para The Conversation (https://goo.gl/wZ5Kzq) retomado por Asia Times (https://goo.gl/ftFS5Z), tres académicos de la Universidad de Ámsterdam –el investigador de posdoctorado en ciencias políticas Jan Fichtner; la profesora de ciencias políticas Eelke Heemskerk, y el candidato a doctorado Javier Garcia-Bernardo– analizan las “tres empresas que se han adueñado de las trasnacionales de EU: Black Rock (https://goo.gl/NdQf4k), Vanguard (https://goo.gl/G5W83m) –¡vinculada a la organización Trump!– y State Street (https://goo.gl/VXzB7J)”.

En los dos recientes años, Fidelity (https://goo.gl/7rivGs), vinculado a Hillary Clinton y consagrado a los añejos fondos mutualistas, se quedó en el camino y ahora son sólo tres gigabancos los que se adueñaron de Wall Street.

A juicio de los autores, antes los individuos y las grandes instituciones invertían "mayormente en fondos mutualistas activamente manejados como Fidelity, en los que los directores de fondos seleccionaban acciones con el objetivo de prevalecer en el mercado".

A partir de la grave crisis financiera de 2008, "los inversionistas han virado a los fondos de índices que replican los índices de las acciones establecidas como S&P 500", lo cual ha tenido impacto dramático en las empresas de EU.

La magnitud es asombrosa: de 2007 a 2016 los fondos manejados activamente tuvieron salidas por 1.2 billones de dólares frente a los fondos de índices que tuvieron entradas por más de 1.4billones de dólares.

Solamente en el primer trimestre de 2007 los fondos de índices ingresaron más de 200 mil millones de dólares: ¡todo un récord!

A juicio de la triada académica de Ámsterdam, "una diferencia crucial entre las industrias de un fondo activo y un fondo de índice es que el primero está fragmentado y consiste de centenas de diferentes ejecutivos de activos tanto pequeños como grandes", mientras el sector del fondo de índices, que crece a una velocidad desmedida, está altamente concentrado y es dominado por justamente tres gigantes directivos de activos en EU: Black Rock/Vanguard/State Street: “los tres grandes ( the big three)”.

Dicha concentración del fondo de índices no tiene nada que ver con la "democratización del mercado" al que aluden sus panegiristas debido a que los fondos de índices han "disminuido los gastos del inversionista en forma significativa": la décima parte de 1 a 2 por ciento de lo que se paga en comisiones cada año para los anacrónicos fondos activos, en lo que es ya la "mayor oscilación de inversiones en la historia".

Lo real es que los fondos índice "han provocado una concentración masiva de la propiedad de las trasnacionales" cuando los “tres grandes poseen 11 billones de dólares en activos bajo su manejo ( assets under managements)” que representa todos los "fondos soberanos de riqueza" combinados y “casi tres veces la industria global de Hedge Funds”.

Un proyecto de investigación de Corpnet (https://goo.gl/feXYOT) – Descubriendo las redes del control de las trasnacionales– exhibe la red propietaria en EU de los tres grandes: ya 40 por ciento de todas las empresas listadas en EU los tres grandes en su conjunto constituyen el mayor accionista y aun 88 por ciento (¡supersic!) de las firmas de S&P500. Tal "reconcentración de la propiedad es sin precedente".

Más aún: "en contraste a los fondos activos, los tres grandes detentan posiciones permanentes de propiedad y sin liquidez, lo cual le brinda mayores incentivos para influir en forma activa a las empresas".

A juicio de los tres académicos, BlackRock/Vanguard/State Street ejercen un "poder oculto" y su expansión provoca “nuevas formas de riesgo financiero que incluye efectos anticompetitivos e inversiones en manada ( investor herding)”.

El zoom de los tres grandes empequeñece a los clásicos megabancos que deja muy atrás: J.P. Morgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Capital Group, T. Rowe Price Group, Fidelity, Wells Fargo, Franklin Resources, Legg Mason, Wellington Management, Dimensional Fund ADV, Renaissance Technologies, etcétera.

Hace unos años mil 600 empresas de EU tuvieron ingresos combinados por 9.1 billones de dólares, una capitalización de mercado por más de 17 billones de dólares y emplearon a más de 23.5 millones de personas.

En el índice S&P 500 de referencia ( benchmark) de las mayores trasnacionales de EU los "tres grandes son los principales accionistas en casi 90 por ciento" que incluyen Apple, Microsoft, Exxon Mobil, General Electric y Coca Cola.

Los tres grandes ostentan 90 por ciento de todos los votos de la dirección y ejercen un género de "poder estructural emergente sobre la mayoría de las empresas de EU" desde la aviación (American Airlines, Delta y United Continental) hasta la banca: JP Morgan Chase, Wells Fargo, Bank of America y Citigroup. ¡Son los gigabancos de los megabancos!

Hoy los tres gigabancos ostentan una posición casi monopólica por lo que los autores de la Universidad de Ámsterdam exhortan a un mayor escrutinio regulador del consejo de administración permanente que gobierna de facto a las empresas de EU.



Fuente: Bajo la lupa. Jornada, México

21 de junio de 2017

Bono Eterno



DEUDA PÚBLICA A 100 AÑOS
Por Héctor GIULIANO *



El Ministerio de Finanzas (MF) acaba de informar – por un breve anuncio de prensa en la página web de fecha 19.6, no por un comunicado formal – la emisión de un bono a 100 años de plazo.

Todavía no se conocen los detalles de la operación: no ha sido dada a conocer la resolución pertinente ni mucho menos la posibilidad de tener acceso a la documentación ni al prospecto respectivo (por ausencia de habeas data).

Esto es que, a menos que el gobierno dé a publicidad tales documentos, esta operación de un siglo de duración - como pasa con todas las operaciones de endeudamiento oficial - será secreta.

El MF sólo informó, con una breve noticia, la emisión del bono por un monto de 2.750 Millones de Dólares (MD) con un cupón de interés de 7,125% (tasa nominal anual) y un rendimiento de 7,9% para los inversores financieros (producto de la colocación de los títulos bajo la par).

La tasa pactada es la más elevada del mundo para este tipo de operaciones, de las que hay muy pocos casos registrados (Irlanda, Bélgica, Dinamarca, China, Suecia y México).

Los bonos a 100 años entran en la modalidad de bono perpetuo, esto es, endeudamiento sobre el que los acreedores no tienen necesidad ni interés en el recupero del capital o principal sino en gozar de una renta permanente, por tiempo virtualmente indefinido, dando así destino rentable (muy altamente rentable en el caso argentino) a sumas que, caso contrario, corren el riesgo de permanecer ociosas dado el primer problema del sistema financiero internacional que existe hoy, que es el exceso de liquidez mundial (sobrante de capitales financieros en el mundo).

Emitir deuda con el horizonte de un siglo por delante no tiene, por definición, demostración racional alguna de capacidad de repago por parte de la Argentina como país deudor mientras que supone el sometimiento a condiciones de pago en firme que pesarán sobre las actuales y futuras generaciones a través de todos los gobiernos que se sucedan en el tiempo.

Ello significa, en principio, que mientras el pago del capital a su vencimiento - los 2.750 MD - queda sujeto a su devolución en el año 2117 (bono bullet), durante todo ese largo período nuestro país abonará por concepto de intereses unos 19.600 MD (casi 20.000), es decir, más de 7 veces el importe del capital adeudado (2.750 x 0.07125 x 100); con un rendimiento neto de 21.725 MD para los acreedores (según el coeficiente de 0.079). Son aproximadamente unos 200 MD de intereses por año.

Siempre y cuando las condiciones de detalle y la letra chica de la operación – que hasta ahora son desconocidas - no alteren estos datos de referencia.

Ningún país del planeta ha colocado en los últimos tiempos deuda a 100 años en condiciones tan gravosas e inciertas como la Argentina ahora con el gobierno Macri.

EL DESTINO DE LOS FONDOS.

Todavía no se conoce la finalidad a la que van a ser aplicados los fondos provenientes de este nuevo endeudamiento.

El anuncio oficial dice que: “Esta operación se enmarca en el objetivo del Gobierno Nacional de asegurar el financiamiento en las mejores condiciones posibles para el crecimiento de la economía y la generación de empleo.”

Estas expresiones son engañosas o directamente falsas:

1. El gobierno no ha indicado hasta ahora destino concreto de los fondos a recaudar.
2.
El objeto de los mismos, en principio – como toda la deuda pública que se viene colocando desde el comienzo de su mandato – es financiar gasto público para cubrir el déficit fiscal, ambos igualmente crecientes.
3. La colocación de este tipo de deuda financiera está vedado por la Ley 24.156 de Administración financiera del Estado, que en su artículo 56 dice expresamente que se prohíben las operaciones de crédito público para financiar gastos operativos (Gasto Público Corriente).

El gobierno Macri se ufana de que: “A pesar de la incertidumbre actual en los mercados internacionales, el Gobierno demuestra, gracias a su gestión, la capacidad de obtener financiamiento a muy largo plazo y a las tasas nominales más bajas de la historia argentina.”

Lo que aquí se afirma puntualmente no ha sido así ni es cierto hoy: desde el ruinoso empréstito Baring - que condicionó 100 años de historia financiera argentina (a una tasa del 6 % anual) - hasta la actualidad, en que – según las cifras del propio MF al 31.12.2016 – la tasa de interés promedio ponderada de toda la deuda del Estado Central es del 5.98 % y la tasa de la deuda en dólares es del 4.08 %.

Según el anuncio oficial: “Con esta emisión, Argentina pasa a ubicarse en el selecto grupo de naciones con emisiones de bonos soberanos a 100 años como México, Bélgica, Irlanda, China, Dinamarca o Suecia.” Acotando que así “Estamos más cerca de países normales . . .”

El anuncio agrega que “el Ministro Caputo resaltó que la operación muestra prudencia y responsabilidad: estamos aprovechando un momento de tasas muy bajas a nivel mundial y es importante, entonces, balancear los plazos de endeudamiento” (!).

Se trata probablemente de uno de los casos más flagrantes – y casi desopilantes - de contradicción entre el mito de la confianza y la descarnada realidad financiera en que la administración Macri está colocando al Estado Argentino mientras toma obligaciones a largo plazo a las tasas más caras del mundo.

DEUDA ILEGAL A UN SIGLO DE PLAZO.
La sorpresiva noticia de colocación de un bono a 100 años aparece ante la opinión pública sin que mediaran anticipos ni versiones previas, sin que se conozca la resolución ministerial que le da origen ni mucho menos el prospecto o información de detalle alguna que permita analizar lo actuado hasta la fecha, sin que se haya llamado a licitación ni expuesto cuál será el destino de los fondos.

De las mínimas informaciones existentes – prácticamente todas ellas noticias periodísticas parciales – surgen, sin embargo, al menos tres irregularidades manifiestas:

1. La nueva deuda – a 100 años de plazo – no está prevista en la Ley 27.341 de Presupuesto 2017, que en su artículo 34 sólo autoriza la realización de operaciones de crédito público según la planilla anexa a dicho artículo y – según allí se destaca - por los montos, especificaciones y destino del financiamiento indicados en la referida planilla; siendo que la misma no contempla operaciones por términos mayores a los 4 años y que la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado establece taxativamente – en su artículo 60 – que no pueden contraerse operaciones de Deuda fuera de la Ley de Presupuesto anual o Ley Especial al respecto.
2. Tampoco se cumple la Ley 24.156 por la ya citada transgresión al artículo 56, que prohíbe la toma de deuda para la financiación de gasto público corriente.
3. Igualmente no se cubren – como abiertamente ocurre con todas las colocaciones de Deuda – los requisitos de eficiencia y eficacia en la obtención y aplicación de los recursos públicos, que exige también, en su Título Preliminar, la Ley 24.156 (artículo 4 incisos a y b).

Además, no consta que se haya emitido opinión previa a la operación por parte del Banco Central (BCRA), como lo exige el artículo 61 de la citada Ley 24.156 en los casos que tales operaciones originen deuda pública externa ni se conocen mucho menos los términos en que lo habría hecho.

Advirtiéndose que el incumplimiento de cualquiera de estas normas citadas – y/o sus disposiciones conexas – tornan nulas las obligaciones así contraídas por el Ejecutivo, según los términos del artículo 66 de la misma Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado, que dice textualmente:

Articulo 66. Las operaciones de crédito público realizadas en contravención a las normas dispuestas en la presente ley son nulas y sin efecto, sin perjuicio de la responsabilidad personal de quienes las realicen.

Las obligaciones que se derivan de las mismas no serán oponibles ni a la administración central ni a cualquier otra entidad contratante del sector público nacional.

En síntesis, que la colocación del Bono a 100 años no cumple los requisitos legales básicos de la Ley 27.341 de Presupuesto 2017 ni de la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado.

La administración Macri, en el marco de su política de gobernar con deuda, a costa de tomar sistemáticamente obligaciones sin demostración alguna de capacidad de repago, se tendrá que hacer cargo de esta nueva irregularidad manifiesta en sus colocaciones de deuda del Estado.

Con el agravante que en este caso extraordinario de bonos a 100 años de plazo la noticia se conoce en forma concomitante con las tratativas de re-categorización de la Argentina a País Emergente por parte de la banca Morgan Stanley, en lo que pareciera ser un intento de último momento para cubrir requisitos o condiciones frente a los capitales financieros del Club o Partido de la Deuda para adecuar sus sobre-tasas de interés en las futuras operaciones de endeudamiento.

Maniobras irregulares de este tipo – en pleno año electoral - ponen cada vez más en evidencia la crítica situación real de las cuentas públicas de la administración Macri y su grado de corrupción financiera frente a la crisis insoluble de Deuda Perpetua en que está metida la Argentina.

Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 20.6.2017

*Asesor del FORO ARGENTINO de la DEUDA EXTERNA, Foro Regional La Plata, Berisso y Ensenada
Fuente:  ElCorreoGráfico


 

18 de mayo de 2017

Bundesbank y Neoliberalismo




El Bundesbank desenmascara la teoría neoliberal

Alejandro Nadal, La Jornada

La teoría económica convencional ha sido expuesta una vez más como un gran depósito de fantasías. Sólo que esta vez la tarea de correr el velo de mentiras le correspondió nada más y nada menos que al banco central de Alemania, el Deutsche Bundesbank.

En su informe del mes de abril pasado, el Bundesbank comenta que a pesar de la política monetaria expansiva aplicada por el Banco Central Europeo (BCE) en respuesta a la crisis económica y financiera, la masa monetaria amplia, conocida en la jerga del mundo bancario como M3, sólo creció moderadamente en 2015 y 2016. Habría que añadir que entre 2009 y 2014 el crecimiento de esta medida de masa monetaria en circulación fue insignificante.

Esto significa que la inyección de liquidez que realizó el BCE para reactivar el crédito bancario a través de su política de tasa de interés cero no ha servido para reactivar el crédito bancario hacia la economía real. Recordemos que el BCE presta a los bancos a una tasa de cero por ciento y les cobra apenas 0.4 por ciento por el exceso de sus reservas. Además, el BCE ha aplicado a partir de 2012 una política de operaciones de financiamiento de largo plazo, compra de activos y operaciones monetarias en el mercado secundario. Como resultado de esta combinación de políticas las reservas de los bancos en la eurozona han crecido de manera importante. Pero todo esto simple y sencillamente no se ha traducido en una expansión del crédito bancario, como lo revela el débil crecimiento del agregado monetario M3.

El informe del Bundesbank indica con toda claridad que esta discrepancia entre el crecimiento de las reservas de los bancos y el cuasi-estancamiento del crédito se debe a que la mayor parte de la oferta monetaria se integra por la creación monetaria a través de transacciones entre bancos y sus clientes. Cuando un banco otorga un crédito, acredita el monto en la cuenta del cliente como si fuera un depósito a vista. Ésta es la esencia de las operaciones de creación monetaria. Y lo más sobresaliente del informe del Bundesbank es que explícitamente reconoce que esto refuta la concepción popular equivocada de que los bancos actúan como simples intermediarios al momento de otorgar un crédito (es decir, la idea de que los bancos solamente pueden otorgar créditos usando los fondos que les han sido depositados previamente). Por la misma razón, concluye el informe, el exceso de reservas no es una precondición para que un banco conceda un préstamo.

Por lo tanto, la visión convencional que aún tiene la mayoría de los bancos centrales en el mundo, y que sigue siendo material estándar en los cursos de economía de la gran mayoría de las universidades, está equivocada. No es la primera vez que los economistas que trabajan en un banco central se lanzan contra uno de los pilares dogmáticos de la teoría macroeconómica convencional. En 2015 el Banco de Inglaterra publicó un documento de trabajo cuyo título dice todo: Los bancos no son intermediarios de fondos prestables.

Pero aunque su enfrentamiento con la realidad le es negativo, la ortodoxia se resiste a morir. Sus principales componentes son dos ideas falsas. Primero, en la economía existe un mercado de fondos prestables en el que ahorradores y demandantes de capitales se encuentran. En ese mercado se determina la tasa de interés, que sería algo así como el precio que iguala la oferta y demanda de fondos prestables. Segundo, existe también un mecanismo que se denomina el multiplicador bancario y que se supone explica la forma en que se multiplica el crédito. La idea central es que cuando los bancos tienen mayores reservas pueden otorgar más crédito. Esa creencia fue desmentida por tres economistas de la Reserva federal de Nueva York en 2008 (Keister, Martin y McAndrews) en un documento que también lleva un título revelador: El divorcio del dinero con la política monetaria.

Esos pilares de la ideología macroeconómica neoclásica sólo son producto del afán de cuidar un proyecto de economía política que ha sido devastador. Ni los bancos necesitan depósitos previos para otorgar un préstamo, ni necesitan reservas para reactivar el crédito. Por cierto, de aquí se desprende algo muy importante: la creación de dinero de alto poder por parte del banco central no necesariamente provoca inflación.

Quizás lo más significativo del nuevo informe del Bundesbank es que la crítica a la ortodoxia proviene de una institución que se ha caracterizado por ser uno de los más decididos defensores de la dogmática neoliberal en materia de política monetaria (y fiscal). El banco central alemán ha mantenido una postura crítica frente a la política monetaria expansiva del BCE. Pero como no parece que Mario Draghi, el actual director del BCE, se deje presionar por el Bundesbank, es posible que se haya optado por una táctica novedosa para este debate entre neoliberales. Al parecer, en esa nueva táctica todo se vale, incluso arremeter contra los dogmas que sólo sirven para brindar protección ideológica a los fanáticos del mundo neoliberal.

Fuente: La Jornada - 17 de mayo de 2017

5 de abril de 2017

Intereses y gasto público


 En una hora: un hospital público


INCIDENCIA REAL DE LOS INTERESES SOBRE EL GASTO PÚBLICO
Por Héctor GIULIANO  
1-4-2017

 
 
Según datos del Presupuesto 2017 (Ley 27.341) relativos al Gasto Público[1] las principales cifras sobre el tema de referencia correspondientes al Ejercicio en curso son las siguientes:
 
a) Gasto Público Total de la Administración Pública Nacional (APN): 2.363.600 M$ (Millones de Pesos), que contra Recursos por 1.882.800 M$ da un Déficit Fiscal proyectado para este año de 480.800 M$ (casi 500.000 M$).
 
b) La APN abarca tres grandes rubros institucionales, cuyo desagregado es el siguiente:

1. Administración Central (AC), que comprende todos los ministerios nacionales más los intereses de la deuda pública (siempre del Estado Nacional, sin contar Provincias, Municipios, Empresas Públicas, etc.): 1.205.000 M$.

 2. Organismos Descentralizados, que comprenden 30 ó 40 entes (por ejemplo, SIGEN, AGN, RENAR, AFIP, Migraciones, CNV, UIF, INTA, INTI, etc.): 107.500 M$. 

3. Instituciones de la Seguridad Social, que es básicamente la ANSES, el ente que administra todo el sistema de Jubilaciones/Pensiones: 1.051.100 m$.

La suma de estos tres grandes rubros da el total del Gasto Público de la APN: los 2.363.600 M$, citados más arriba.

c) Como el importe de la Deuda Pública – que cuando se habla aquí de deuda se trata exclusivamente de los Intereses a Pagar durante el año porque de Capital no se paga un centavo ya que se refinancia todo y además se toma más deuda – corresponde sólo a la AC (Administración Central)[2]  la incidencia real de estos intereses como porcentaje debiera calcularse sobre el gasto de la AC y no sobre el gasto total de la APN (Administración Pública Nacional).

Siendo así que cuando el Presupuesto expone que los Intereses son sólo el 10.5 % del Gasto Público Total (247.600 M$ / 2.363.600 M$) está omitiendo decir que en realidad ese porcentaje - que repetimos es sólo el de los intereses a pagar y nada de Capital - es del 20.5 % medido solamente contra la AC (247.600 / 1.205.000 M$).

Lo que significa que 1 de cada 5 pesos que gasta la Administración Central se destina a pagar Intereses de la Deuda Pública (sin contar en absoluto – como se dijo – las amortizaciones de Capital).

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ANEXO:
DATOS COMPARATIVOS DEL GASTO POR INTERESES DE LA DEUDA PÚBLICA.

Como datos de referencia relevantes – siempre según el Presupuesto 2017 (Ley 27.341) – el Gasto anual por Intereses a Pagar es de unos 248.000 M$ (Millones de Pesos, exactamente 247.600 M$, equivalentes a unos 13.800 MD-Millones de Dólares).

Lo que se gasta así por pago de intereses es mayor que el total de los Gastos de Capital, que en todo el 2017 suman 215.000 M$.[3]

Después del Gasto del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social – 1.015.400 M$ (siempre con redondeo de cifras) – el de los intereses es el rubro de erogaciones más importante del Gasto Total de la Administración Central (2.363.600 M$).

En orden de importancia, le siguen los gastos de los principales ministerios, que son:

Energía: 153.600 M$  - 6.5 % s/Total
Desarrollo Social 131.200 M$ - 5.5 % s/Total
Educación/Deportes 131.000 M$  - 5.5 % s/Total
Seguridad  97.500 M$  -  4.1 % s/Total
Transporte  96.500 M$  -  4.1 % s/Total
Defensa  94.000 M$  4.0 % s/ Total
Interior, Obras Públicas y Vivienda  57.500 M$ 2.4 % s/ Total
Salud  46.300 M$  - 2.0 % s/Total

Cabe agregar que hay otros 142.800 M$ que corresponden a Obligaciones a cargo del Tesoro, un rubro muy discutible que concentra partidas especiales no asignadas a ministerios determinados y abarcan gastos tales como el Fondo Federal Solidario (FFS), la Asistencia financiera a Sectores Económicos y Empresas Públicas, Servicios Financieros/Gastos Judiciales, Asistencia financiera a Provincias/Municipios y otros.

Es importante destacar – lo hemos hecho otras veces – que el Gasto por Intereses a Pagar sobre la Deuda Pública, de 247.600 M$ por año, implica un promedio diario de 680 M$ (son casi 30 M$ por hora).

Para dar una idea comparativa: lo que se paga por intereses en un solo día sería equivalente así – estimativamente - al costo de construir un hospital nuevo de mediana complejidad y totalmente equipado.

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[1]  Aunque con la importante salvedad que estas cifras ya han tenido modificaciones a través de decretos del Poder Ejecutivo y decisiones administrativas de la Jefatura de Gabinete de Ministros en lo que va del año.
 
[2]  Estrictamente hablando, hay 304 M$ de Intereses que corresponden a Organismos Descentralizados pero su participación es completamente irrelevante ya que significan sólo el 0.1 % del total.

 [3]  La suma de estos 215.000 M$ de Gastos de Capital – 65.500 M$ de Inversiones Reales Directas + 133.800 M$ de Transferencias de Capital + 15.800 M$ de Inversiones Financieras – a los Gastos Corrientes (2.148.600 M$) dan el Total de Gastos de 2.363.600 M$ del Ejercicio 2017.
 
Como siempre, el redondeo de cifras puede hacer que existan mínimas diferencias entre totales y sumatoria de cifras, pero tales diferencias son irrelevantes.

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Fuente: argentina vortice geopolitico mundial

9 de marzo de 2017

Deuda, Dólar y Comercio Exterior


Por Héctor Giuliano
7-3-2017

El gobierno Macri mantiene el atraso cambiario como uno de los requisitos de su política de gobernar con deuda – deuda pública externa e interna – que en su mayoría está tomada en moneda extranjera.

Esto le permite comprar más dólares con la recaudación fiscal en pesos, lo que sirve como garantía de pago a los acreedores del Estado ante las sumas crecientes de intereses por el nuevo macro-endeudamiento público en curso y la contracción de nuevas obligaciones.

Esta política de retraso cambiario tiene tres efectos primarios:

Favorece abiertamente el negocio de los capitales especulativos, que lucran con el arbitraje entre tipo de cambio estable y atrasado combinado con altas tasas de interés locales.

Frena el estímulo de las Inversiones Extranjeras Directas – y de las inversiones productivas en general – debido a la menor rentabilidad de las mismas frente a las alternativas de inversiones financieras autónomas.

Afecta en forma directa la competitividad de nuestras exportaciones y favorece el aumento de las importaciones por acción de un tipo de cambio que actúa en la práctica como subsidio de las compras provenientes del extranjero así como del turismo internacional emisivo.

Tal política vigente de retraso del tipo de cambio tiene una especial implicancia – desde el punto de vista práctico y conceptual – en la distorsión del verdadero rol del comercio internacional.

¿Para qué existe el Comercio Exterior de un país y cuál es su papel en el desarrollo de la Economía Nacional?

Sigamos una secuencia lógica de razonamiento para responder a esta pregunta central:

Salvo rarísimas excepciones, ningún estado posee autarquía completa en materia de recursos como para no tener necesidades de importar materias primas, insumos y/o bienes de capital. O bien puede disponer de los mismos pero a un costo tan elevado y poco rentable que le conviene más importarlos.

Para poder efectuar estas compras el país necesita divisas. Y
Para poder conseguir tales divisas el país necesita exportar.

Ergo, el Comercio Exterior – desde el punto de vista de la Economía Nacional – no existe para que los gobiernos subsidien negocios privados de ventas al extranjero sino que existe para que los países obtengan de sus exportaciones las divisas necesarias para poder pagar sus importaciones .

De allí la necesidad de que el comercio exterior esté equilibrado, dado que si las exportaciones exceden el nivel compensatorio necesario de las importaciones habrá una tendencia a la apreciación cambiaria local (peso más fuerte por mayor entrada de divisas) y si, en cambio, las importaciones superan a las exportaciones, se verificará la tendencia inversa: devaluación o depreciación de la moneda local.

Ésta es la forma en que el comercio exterior influye en el mercado cambiario y monetario de los países; aunque ciertamente no es el único factor de influencia en los complejos ámbitos de la Economía y las Finanzas modernas.

En el caso argentino actual, empero, se da un proceso inverso o anti-natural porque el tipo de cambio retrasado no es producto del desequilibrio de la Balanza Comercial (Exportaciones versus Importaciones) sino, por el contrario, consecuencia de la Política Financiera – Monetaria, Cambiaria y Bancaria – del gobierno.

Porque el tipo de cambio es aquí la resultante de pautas fijadas por el Banco Central (BCRA) en función de las necesidades financieras de pago de los servicios de la deuda externa y no de las necesidades económicas de crecimiento de la Economía Nacional.

Ya que el BCRA mantiene un alto nivel de tasas de interés que atrae capitales especulativos o golondrina, que entran para lucrar con el diferencial entre tasas locales e internacionales.

Al darse la irrupción combinada de estos capitales financieros y de nueva deuda externa, fuertemente creciente, suben en forma artificial las reservas internacionales del BCRA – que no son propias del Banco sino que se sostienen fundamentalmente con deuda – y con ello se produce una apreciación del peso argentino.

Siendo que este proceso, de típica naturaleza financiero-cambiaria, se contrapone a la lógica natural y perjudica el funcionamiento normal del comercio externo y de la economía doméstica.

Puesto que, como derivado de esta sobre-valuación inducida de la moneda local, se genera y potencia el desequilibrio negativo de la Balanza Comercial – al que hicimos referencia – con la consiguiente afectación de la Economía Física o Real en materia de actividad y empleo.

Dicho con otras palabras: que el desequilibrio y las distorsiones en el comercio exterior argentino no son producto de un funcionamiento anormal del mercado comercial sino consecuencia de la política cambiaria del gobierno – llevada a cabo a través del BCRA – y que el actual esquema de retraso cambiario que provoca ese desequilibrio externo es consustancial a las necesidades de la política de endeudamiento deliberada e institucional del Estado.

Es la forma clásica en que el Sistema de la Deuda se transforma en obstáculo del Desarrollo de la Economía Nacional.

Lic. Héctor L. GIULIANO
Asesor del FORO ARGENTINO de la DEUDA EXTERNA
Regional La Plata, Berisso y Ensenada

Fuente: argentinavorticepoliticomundial